BUENAS NOCHES
Y BUENA SUERTE

A comienzos de los años 50, el
senador Joseph McCarthy inició una persecución comunista que se dio en llamar
la Caza de Brujas. El periodista Edgar R. Murrow mantuvo un pulso con él por la
transparencia y la credibilidad informativas. El periodismo veraz y combativo, el
jazz íntimo de Dianne Reeves y unas imágenes en evocador blanco y negro
envueltas en humo protagonizan esta bella y convincente película dirigida por
George Clooney.

 

Con la llegada de la Guerra Fría, justo después de la victoria
aliada, Estados Unidos y Rusia se erigen como superpotencias que extienden su
área de influencia y presión en dos bloques ideológicos: el comunista y el
capitalista, uno oriental y el otro occidental. En los EEUU esta situación de
enfrentamiento directo pero no bélico (guerra no declarada, guerra en
equilibrio frío) tendría
consecuencias tanto en política exterior (creación de dos bloques ideológicos)
como interior (restricciones en los derechos y libertades, persecución y
paranoia colectiva).

Inmersa en el marco de esta política nacional liderada por
el senador McCarthy se desarrolla la historia y los personajes que cuenta Buenas noches y buena suerte, entre
estudios de grabación, humo de cigarrillos y jazz ambiental.

En 1953, en los albores de la televisión, la CBS tiene en antena un
exitoso espacio titulado See it now,
un riguroso programa informativo dirigido por Edgard R. Murrow (David Strathaim) y
producido por Fred Friendly (George Clooney). Iniciada ya la pertinaz búsqueda
del entramado comunista dentro del sistema americano, uno de los periodos más
oscuros de la historia de los EEUU, el interés informativo de estos periodistas
se centra en destramar varios casos de persecución sin base acusatoria. Son
ejemplos sintomáticos de la vulneración de libertades fundamentales iniciada
por McCarthy y El Comité de Actividades
Antiamericanas del Congreso (HUAC)
. Los casos que investiga Murrow con su
equipo de trabajo, formado por profesionales decididos a defender la causa de
la verdad informativa, afectan a personas que son acusadas de ser comunistas
sin pruebas. Una cultura del miedo que pisotea la presunción de inocencia y que
se extiende a todos los segmentos sociales. Pronto llegaría a Hollywood.
Buenas noches
y buena suerte
está basada en hechos reales, hasta el punto de que por momentos
la narración adquiere un planteamiento de documental. Esto es así porque se
recuperan, textualmente, el discurso, los mensajes, la gesticulación mínima (un
cigarrillo en la mano, semblante serio, seguro y directo en la expresión) que
realiza Edward R. Murrow en una genial interpretación de David Strathaim:
reflexiva y con la firmeza de ánimo requerida. Hasta aquí el contexto, dos
hombres y dos causas enfrentadas. Una se encarga de extender el miedo, la
culpabilidad, persiguiendo, acusando y restando libertades. Mientras, la otra
persigue la verdad contrastando la información, luchando por la libertad de
expresión y contra la demagogia.
Clooney hace un sentido y sincero homenaje a estos hombres que plantaron
cara a una política que mermaba derechos fundamentales. La estética en blanco y
negro de film noir humeante (no se
para de fumar) recupera a la perfección la iconografía de los años 50. Para dar
mayor intensidad periodística (el periodismo es el verdadero protagonista de la
película), toda la historia se desarrolla en estudios de grabación, en
despachos, en reuniones de equipo para tomar decisiones. Llama la atención la
unidad del grupo de profesionales de Murrow, no ajena a riesgos y amenazas que
dividen. Por la verdad, contra la presión, incluso sin patrocinadores, ellos
asumen su causa. El personaje secundario de Clooney, el productor, decide
quién, por su perfil humano, debe investigar o cubrir ésta o aquélla información.
Inteligente el tempo narrativo de un guión que nunca baja la intensidad y el
interés, como una buena noticia.
 La contención estilística es una de las armas usadas por Clooney en
Buenas Noches y buena suerte. Un
planteamiento en blanco y negro austero, denso y frío por momentos, que se ciñe
como un guante al discurso riguroso, directo, seguro y firme, sin retórica
alguna (la cortante despedida: “Buenas noches y buena suerte”), de Edward R. Murrow.
El contraste de tensiones en un decorado de oficinas, máquinas de escribir,
ceniceros, café, amores ocultos, susurros
cómplices y humo, lo pone la voz seductora y reconfortante de Dianne
Reeves
.
El jazz, por su carácter de creación espontánea, es un recurso
musical indirecto, evocador de ambientes, generador de actitudes para un
lenguaje cinematográfico que sistematiza tiempos al segundo. Este conflicto
entre estructura narrativa visual y gramática musical basada en el presente que
conlleva el jazz, en muy contadas ocasiones, excepción aparte de las biografías
llevadas a la pantalla (Bird de
Eastwood) o John Cassavetes (Shadows),
ha podido articular una simbiosis con resultados mutuamente descriptivos.
En Buenas noches y buena suerte, el jazz de
Dianne Reeves
y su grupo operan en directo encerrados en un estudio radiofónico.
Su aparición en pantalla funciona como un interludio que describe el rastro
emotivo dejado por la escena anterior. Es, como decíamos al comienzo, un
recurso que describe ambientes, abriendo espacios sonoros aislados del
argumento narrativo. La convención narrativa del jazz vuelve a la seducción, la
de la noche, la soledad, el humo, el blues. Bien es cierto que sirven como
potenciadotes de la acción cinemática.
Dianne Reeves canta desde una habitación, pero su personal mensaje
transciende las paredes y la pantalla. Es un jazz clásico que como la película
intenta homenajear a los años 50. Lo consigue desde la intimidad y la
exquisitez formal y sensitiva, por su empatía con las emociones. El jazz y su
actitud liberadora, como el periodismo veraz y combativo, van de la mano.
Solos, en su cruzada por el individualismo y la libertad. No es nada gratuito
su hermanamiento contra la Caza de Brujas. Por eso funciona.
Al final, no es la censura, las oscuras amenazas, la mordaza que un
sistema intenta imponer al periodista lo que vence a Murrow y lo suyos. Es el mercadeo,
la televisión que sólo sirve para entretener quien puede con ellos.


Ficha:


Título original: Good Night and Good
Luck.
Año: 2005
Director: George Clooney
Guión: George
Clooney, Grant Heslov
Música: canciones de Dianne Reeves
Fotografía: Robert Elswit (B&W)
Reparto:David
Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Jeff Daniels, Frank
Langella,Patricia Clarkson, Thomas McCarthy.