Wolfert Brederode (piano), Claudio Puntin (clarinete), Mats Eilertsen (contrabajo), Samuel Rohrer (batería).
Oslo, junio de 2006.
De forma llamativa, la fértil escena holandesa apenas tienen cabida en el vasto catálogo de ECM. Su desprejuicio bien humorado es como si quedara en los extrarradios del planteamiento formal que este sello ha ido marcando para el jazz europeo y nórdico. El estreno como titular del pianista Wolfert Brederode (1974), llamado el pasado decenio a destacar en el panorama europeo, se debe, sobre todo, a su colaboración en esta casa junto a la cantante Susanne Abbuehl y por su afinidad con el clarinetista Claudio Puntin y el bajista Mats Eilertsen, éste último músico habitual del sello.

Justo en el extenso triángulo estético que abarca la trayectoria de estos nombres (entre la canción folk, la música de cámara y la improvisación) queda definida esta propuesta. El holandés, por formación y estilo, sintoniza a la perfección en este ámbito estético de refinamiento misterioso e intimista para conjunto de cámara con percusión. Los temas se construyen desde modos repetitivos que se van modulando en torno a la intensidad lírica y la asimetría descriptiva. Sinuosa, envolvente y meditativa, la excesiva narratividad de esta música sugiere un espacio escénico en el que desenvolverse.