Centro Cultural Vila Flor, 16 y 17 noviembre de 2011

Ralph Alessi and This Againts that

En momentos de crisis como los que vivimos, en un país intervenido por la UE, una oferta de calidad tan contrastada como la de Guimarâes -insólita en nuestro país-  mantiene el nivel y los focos de atención de otras ediciones en un exigente programa que aúna la creación de vanguardia histórica con la que señala el camino. Workshops, estrenos, producción propia y publicaciones conmemorativas completan esta cita inexcusable.

La lluvia fina de Guimarâes nos recibe con suave hospitalidad, atemperando las tensiones del viaje e invitando a dirigir nuestro pensamiento hacia terrenos más contemplativos, sin las prisas del turista. Ya es de noche, por lo que sólo al día siguiente, con un sol generoso, apreciaremos la belleza rectilínea de planos y líneas en paralelo que caracteriza la arquitectura del Centro Cultural Vila Flor, complejo contemporáneo creado por el colectivo local Pitágoras, claro heredero del maestro Alvaro Siza. Este conjunto se mantiene armónicamente instalado en un hermoso pueblo (no más de 60.000 habitantes en la zona metropolitana) que no sólo ha recibido el título de pertenecer al Patrimonio de la Humanidad sino que se prepara para la Capitalidad Europea de la Cultura de 2012.


Todo en Ralph Alessi se convierte en clima, hasta los perfiles más delineados parecen flotar al cruzarse unos con otros, cayendo suavemente, como la lluvia de Guimarâes

Pero regresemos a la noche anterior. Justo a tiempo para ver a Ralph Alessi and This Againts that, grupo que ha sostenido en gran medida el pulso de un certamen que ha durado 10 días y por el que ya habían pasado Roy Haynes, Cedar Walton o Steve Swallow. Ralph Alessi and This Againts that venían a presentar su recién estrenado trabajo Wiry Strong para el preclaro sello -no por casualidad- portugués clean feed, pero también para sustentar los talleres instrumentales (del 14 al 18) y las jam sessions (desde el primer día al último). Alessi llegaba con Tony Malaby (en el lugar que en el disco ocupa Ravi Coltrane), Drew Gress, Andy Milne y Mark Ferber.

Sí, voluptuoso tanto por la creación de climas que proceden de una materia atonal en suspenso en el inicio con Aflet  Images, pieza abierta llena de ambiguos rozamientos que cobran entidad plástica por sí mismos en el espacio, sin necesitar de coherencia estructural o melódica. Ya entonces percibimos lo distinto que es este planteamiento del disco: aquí se ha prescindido de los pequeños interludios repartidos entre temas y la música respira de manera más profunda.

Dos cuestiones se ponen de manifiesto en los primeros compases, una es la ya apuntada del sumo cuidado del sonido, lo medido y ajustado, templado y sutil con el que se expresa el grupo, nada de excesos ni destellos energéticos (ni siquiera Malaby, eso lo veríamos luego en las jam). La otra, que Alessi (de dicción melodiosa y aérea) y Malaby (tendente a los bordes disonantes y los tonos rojizos) mantienen una comunicación basada en una conjunción expositiva mínima, independiente en sus desarrollos respectivos (como en el disco), aunque también se puede entender que el saxo de Malaby es un recién llegado. Las sutilezas y la suavidad de perfiles, en cómo te envuelven y cómo se desvanecen, recuerdan por momentos la tersura onírica de clásicos como Mahler (más evidentes en la trompeta de Alessi: ha tocado mucho con Uri Caine).

Alessi es un esteta, no sólo de su instrumento, la trompeta, sino de la escritura, del modo en el que cuida el empaste tímbrico al milímetro y en cómo articula la improvisación, de manera muy flexible pero detallada en el discurso, en un sólido y voluptuoso concepto 

Ese lirismo otoñal de Hands, tan bien engarzado en el juego polifónico de la escritura, no decae en melancolía pues los solos se alargan en un tejido colectivo (creciendo en intensidad en un fraseo lleno de color y líneas: solo de Malaby en Cowboy) que se apoya en una base rítmica excepcional. Milne al piano ejerce de contrapunto rítmico, apuntalando pequeñas figuras en repetición y dejando parte del registro agudo “preparado” con un sonido de madera apagada. Drew Gress es, si apuran, el motor del grupo.  Mark Farber resulta una gran sorpresa para el oyente, pues no sólo es precisa y colorista, funcional y descriptiva sino muy imaginativa en los contrastes (por momentos recordó a nuestro gran Jorge Rossy).

Así se van sucediendo los temas, entre uno o dos antiguos, otros de estreno (los más sorprendentes) y los actuales, entre la abstracción cromática y el enfoque expositivo clásico, hasta llegar a dos de las cumbres del disco último arriba citado. Wiry Strong, que da título, empieza rapsódico y elevado, teñido de motivos disonantes que le confieren una naturaleza inestable. Todo en Alessi se convierte en clima, hasta los perfiles más delineados parecen flotar al cruzarse unos con otros, cayendo suavemente, como la lluvia de Guimarâes.
Flujo, equilibrio y timbre, esa politonalidad plástica que caracteriza una música, ya era hora decirlo, hermosa y sabiamente construida.