BY A LITTLE LIGHT

Matt Ulery (b, voc), Rob Clearfield/Ben Lewis (p), Michael Caskey/Jon Deitemyer (bat), James Davis (tp, fiscornio), Zach Brock (vl), Domenique Johnson (vla), Nicholas Photinos (cello), Grazyna Auguscik (voc), Matthew Duval (vib, marimba), Michael Maccaferri (cls), Tim Munro (fl).

 Greenleaf Music

Las primeras notas del piano sugieren pequeñas figuras melódicas atraídas por el folclore judío que dan paso a un espacio de recreación cinemática en el que se incide, de manera más profunda y velada, en este pasado cultural de la diáspora con la presencia del clarinete. En apenas cuatro minutos iniciales de Dark Harvest se muestran los cimientos melódicos de una música cuyo desarrollo, se diría, tiene una vocación programática. Como si el relato de Ulery, como el de La leyenda del pianista en el Océano, de Alessandro Baricco, extendiera un vinculo portuario con Italia en un viaje hacia un nuevo rumbo. 


El recorrido musical que nos propone este nuevo Novecento va sucediendo entre sala y sala del barco pero sin pisar tierra, sin salir de tema. Un conjunto de cámara mixto de cuerdas, vientos y percusión y señalados espacios de improvisación a trío de piano sirven para describir los distintas escenas que nos propone By a Little Light en dos entregas.

“Escribí inspirado por la música clásica del Romanticismo, el minimalismo americano, un amplio espectro del jazz, el folk del Este de Europa, así como del rock indie; además, quise que pudiera ser tocada por músicos que no necesariamente hacen jazz”

De viaje cinemático -posmoderno en la cualidad de su respiración clásica- habría que calificar a este quinto trabajo de Matt Ulery, que invita a un relato teñido de nostalgia y a la vez de la curiosidad del niño o tal vez de la del inmigrante que espera un horizonte mejor. Para ello construye un itinerario salpicado de instantáneas melódicas con centros temáticos y recapitulaciones que funcionarían muy bien frente a una pantalla muda.  Todas influencias estéticas que cita (del folk a la tensión de Bernard Hermann, los patrones mínimos de Steve Reich o el bucolismo acústico de Wayne Horvitz) dota de un refinado aroma nostálgico y sofisticado reforzado en un conjunto de cámara polivalente (Eighth Blackbird).


 Pero, ¿quién es Matt Ulery?

Escritura fluida y preciosista que combina e hila elementos diversos sin que parezcan dispares, uniendo enfoques de diseño moderno con tendencias al sentimentalismo memorístico

Es un contrabajista y compositor que desarrolla su carrera, y debido a su juventud aún su máster, en la ciudad de Chicago. Tras conseguir varios premios de composición, publicar cuatro discos (Flora.Fauna.Fervor con su grupo Loom para 482 music el año pasado) y haber tocado con Kurt Rosenwinkel, Fareed Haque, Howard Levy, Patricia Barber o Jeff Parker, ha acabado suscitando el entusiasta interés de Dave Douglas, quien inmediatamente ha puesto a su disposición toda la maquinaria promocional de la que dispone. 


Publicación doble, como señalamos, para cuya segunda parte, titulada To The Brim, ha escrito letras interpretadas por él y la cantante polaca Grazyna Auguscik. La voz humana aparece así y determina un contexto ahora más onírico – o de cuento- en el que se evidencian los modos repetitivos y unos esquemas de canción pop -con ribetes folk- que por su diseño y capacidad escénica, en hilo discursivo con la primera, distinguen a esta segunda parte.


Escritura fluida y preciosista que combina e hila elementos diversos sin que parezcan dispares, uniendo enfoques de diseño moderno con tendencia al sentimentalismo memorístico, constituyen los logros de esta obra sugestiva y no tan inmediata del joven Ulery. Música que evoca recuerdos y descubrimientos.