BE STILL
Dave Douglas Quintet
Jon Irabagon (st), Dave Douglas (tp), Matt Mitchell (p), Linda Oh
(b), Rudy Johnston (bat) y Aoife O`Donovan (voc, g). 
Nueva York, 15 y
16 de abril de 2012. Greenleaf Music
Dave Douglas hace tiempo que ocupa un lugar en la historia del jazz.
Su posicionamiento en ella se debe en gran medida a los diversos
terrenos de estilo que de manera tan voraz como solvente ha ido
abordando, descubriendo ventanas nuevas a la percepción de lo que es
y hasta dónde alcanza la vista el jazz contemporáneo. En los 90, en
Moving Portraits, fijaba su atención en Joni Mitchell. El
quinteto, desde siempre, ha sido y es una de las plantillas
predilectas que le han permitido pivotar sobre enfoques híbridos
eléctrico-acústicos que han sustentado ideas cinemáticas como las
de Keystone. En otro de sus proyectos más recientes traía hacía
sí el legado de Lester Bowie en Brass Ectasy, traduciendo el
sonido de Nueva Orleáns y el funky sureños en una suerte de folk
conectado con proyectos previos inspirados en la refinación
romántica y la música tradicional del este de Europa.
Estos tres canales expresivos, la canción como elemento definitorio,
el quinteto como estructural y la refinación de un lenguaje popular
usado bajo su prisma particular de lo académico, confluyen en una
corriente principal de inspiración irlandesa que esta vez sí (nunca
antes que recordemos) se acompaña de una cantante especializada en el género: Aoife O`Donovan. El resto del quinteto, salvo la bajista
Linda Oh, son músicos de calidad más que contrasta en proyectos de
vanguardia como Matt Mitchell (en el Snake oilde Tim Berne) o Jon Irabagon (Mostly OtherPeople Do The Killing), que llegan hasta Douglas por vez
primera.

Douglas encuentra la inspiración en sí mismo, en sus recuerdos, nos
dice, para ofrecer el más lírico de todos los discos de su carrera,
recuperando la verdadera forma de comunicación que proporciona la
intensidad y esencia de la música, “lejos del desorden que
significa Twitter y Facebook”. El aliento melódico que lo impregna no sólo
parte de la música tradicional irlandesa sino también de una
respiración amplia y profunda destilada por elementos “cultos”
de autores nacionalistas tardorománticos como Sibelius (Be still
my soul
) y la tradición del lieder malheriano.

En medio de esa exposición en formato de canción rodeada de
exuberancia figurativa en los instrumentos, nos encontramos con dos
puntos de interés especial. Uno es el tema instrumental Middle
March
, composición asimétrica y de tensión free
convenientemente arropada tímbricamente en la que sobresale Irabagon
(única vez en el disco). La otra es el tema que sirve de cierre,
Whither Must I Wander?, de Vaughan-Williams, que subraya en su
lenta exposición una respiración melódica que evoca la imagen
serena y verde de la campiña inglesa en un precioso diálogo a dos
voces entre el piano y la trompeta. 


Un mensaje recorre el disco, un
recuerdo o tal vez una impresión, la evocación pictórica y
sensitiva que nos trae el otoño. 

Dave Douglas en noiself