Elina Duni Quartet
MATANÉ MALIT

Elina Duni (voz), Colin Vallon
(p), Patrice Moret (b), Norbert Pfammatter (bat). Pernes-les-Fontaines,
Francia, febrero de 2012. ECM 
Clara
es la intención del sello ECM sobre los postulados en los que se apoya la
combinación de folclore cantado e improvisación. Y lo viene siendo, se diría,
desde el Rosenfole de mediados los años 80 que hicieran
los noruegos Agnes Buen Garnas y Jan Garbarek, trabajo sobre el folclore
escandinavo que se abriría luego a los fundamentales discos de Lena Willemark,
Ale Möller y Arild Andersen. Empezó Eicher por el norte y en la última década
ya recorre sin pudor alguno las costas del Mediterráneo (su tiempo le ha
costado).
Empezando
por Grecia (…) Allí llegó de la mano cinematográfica, y la huella de la
cultura bizantina que tanto ha abarcado en sus New Series, de Theo
Angelopoulos. Serían Eleni Karaindrou y más tarde el pianista Vassilis Tsabropoulos, luego dio forma vocal a través de Savina Yannatou y el grupo con nombre sefardí
Primavera de Salonico, para recorrer años después la poesía de las Tres
culturas de Al-Andalus y el aljamiado con Amina Aloui. Ahora llega a la sufrida
Albania.

Y qué
duda cabe, puestos a comparar – nuestra es la función del análisis comparado-
que ECM saca varias cabezas en trascendencia y vigencia en el tiempo sobre
producciones de cantantes femeninas a ACT, el otro sello alemán que nació a su
sombra. Mientras el primero ha optado claramente por la esencia antropológica
del folclore favoreciendo su avance según criterios de improvisación, el
segundo ha jugado al bocado dulce, apetitoso y olvidable de la fórmula jazz-folk-blues-pop. Unos discos aún están a la vista en mi discografía, los otros
no…
Con
todo, y pese a que cada cantante, cada proyecto, cada grupo que le da forma,
tiene su personalidad, su mapa geográfico, idioma y capacidad inventiva, los
discos de ECM sobre temáticas de folclore con voz y conjunto de jazz con piano (por
inducción de Bobo Stenson, como le sucede a Wolfer Brederode y aquí a Vallon) y sus recreaciones de amplio lirismo y climas románticos, ya no nos sorprenden.
Eso sí, mantienen intactos los mensajes sensitivo y refinado, cromático y de
sustrato cultural, que es lo mejor de todo.

Su
fidelidad a la tradición y la intención de renovar un lenguaje tradicional
desde un esquema de modernidad -ya decimos lo de Stenson- tienen en Colin Vallon el
elemento que consigue permeabilizar un enunciado sucinto y casi minimalista,
que da alas a unas letras breves y directas pero expresivas, traídas de la canción
popular albanesa, con un canto expansivo y pulcro, llano y doliente a la vez,
de la hermosa cantante Elina Duni. Músico, como el resto del solvente grupo, y
no por casualidad, afincados en la privilegiada (y aburrida) Suiza. Cercanías a
distancia.