MIKE REED

Peoples 
Places        &
Things








CLEAN
ON THE CORNER
Greg
Ward (sa), Tim Haldeman (st), Jason Roebke (b), Mike Reed (bat,
perc), con Graig Taborn (p), Josh Berman (cornet)
Chicago, septiembre
y octubre de 2010.
482
Music.
Tercera entrega del baterista Mike
Reed con People, Places & Things, en la que sigue explorando, o mejor reinventado desde un
particular filtro memorístico, la creación de la fecunda escena de
Chicago – su ciudad- entre los años 1954-60. La idea original, nos
decía este músico y promotor de conciertos en el debut del
proyecto, partía de investigar y localizar a “personas, lugares y
aspectos” que se escapaban a la vista de los hechos y las
grabaciones. La base sería -y es- el cuarteto compuesto por Greg
Ward, Tim Haldeman, Jason Roebke
y él, formato que tras su estreno
en el estupendo Proliferation
(2008) se abriría a nuevas colaboraciones para
About Us

(2009),
en el que intervenían músicos tan polivalentes como Jeb Bishop y
Jeff Parker
.

En
realidad, ya desde ese disco las ideas para este tercero estaban
listas e incluso apuntadas para un cuarto. Pero buscando la
posibilidad de contar con ciertos invitados por distintas ciudades,
se fue retrasando la publicación y con ella el material cambió por
completo en dos años. Reed no ejerce del Wynton Marsalis
historicista de los 80, por poner ejemplos revisionistas. Como se
decía, no es su intención ser fiel a tendencias de época sino más
bien traerlas hacia el presente teniendo en cuenta corrientes que
también tuvieron lugar después de su foco de atención cronológico,
como pudiera ser la AACM (de ahí su colaboración con Roscoe
Mitchell
para Empathetic
Parts

y su reconocimiento aquí materializado a Jon Jenkins).
La
riqueza del mensaje musical que abraza PP&T conlleva un análisis
al que su propia intención histórica invita. La misma, en síntesis,
que conecta a King Oliver con Roscoe Mitchell, o la que lleva desde
Nueva Orleans hasta Chicago en las primeras décadas de esta música.
Pero no es música formalista como la de Marsalis. En su intención
es cierto que hay una búsqueda de las raíces de la música
afroamericana que vienen del blues (estilo también definitorio de
esta ciudad) y el dixieland (polifonía), partiendo en su estudio del
año 1954. Esto nos sitúa, en este esquema con dos saxos, en una muy
pensada destilación de blues, hard bop suavizado en sus perfiles de
un Johnny Griffin y el free jazz y las disonancias no extremas de la
AACM que ya se anunciaban.

Y
tras esta reflexión habría que dar un paso más allá para señalar
a una figura fundamental que, aunque no se cita, podría sugerir o
describir la intención estética que reúne Mike Reed. Mingus
también se situó entre los clásicos en la vanguardia
(Bird-Ellington) y la vanguardia del momento (Tristano-Cecil Taylor),
y justo en esta época que se escoge. Reed evita la evidencia del
mensaje y por ello toma prestadas piezas de los autores antes
citados, Old
de Mitchell y Sharon
del menos conocido altoísta Jenkins, y añade a sus propias e
inspiradas composiciones House
of the three smiles
,
del vibrafonista Jason Adasiewicz. Suma puntualmente y por separado
al cuarteto nuevamente dos voces, las de Taborn y Berman,
perfectamente instaladas y sin desentonos de estilo en esta personal
lectura.
Una
propuesta sumamente rica y sólida en su expresión de historia
renovada, con un énfasis que recuerda a Vandermark, en la que se concita al pasado sin atisbos de
adoctrinamiento. Más bien, como indica el nombre del grupo, es una
invitación a un paisaje personalizado. Altamente recomendable.