Danilo gallo y la granja italiana…

La fundación del sello El Gallo Rojo, colectivo de músicos afincado en Ferrara, ha sido uno de los acontecimientos más estimulantes del panorama creativo europeo de los últimos años. Esta escudería de nombre hispano echó a andar con un histórico como Franco D`Andrea, aunque su demarcación estética gire siempre 361º, como afirma Danilo Gallo, contrabajista y una de las mentes del colectivo, que se define así mismo como “omnívoro musical.

Pocas
sorpresas depara el panorama actual tan gratas como las que contiene
el catálogo de El Gallo Rojo. Unas 57 entregas que tienen asegurada
imaginación y frescura, además calidad y cuidado diseño. Toparse
con cualquiera de ellas invita a más. Estas propuestas reflejan un
prisma sonoro lleno de ideas nuevas cuya sofisticación y frescura,
entre lo ilustrado y lo grotesco, giran entorno al legado de Frank
Zappa y John Zorn, la escena underground neoyorquina de los 90, el
folk (del klezmer a las baladas de mariachis o la autóctona), la
electrificación ruidista del rock, la música de cámara y la de
cine, la improvisación libre… Todo ello dosificado en cada
proyecto con sobrada originalidad y capacidad para deleitar. Así, un
disco tras otro, un nombre memorizado y otro por descubrir, se
adentra el oyente en su universo… como en una granja.
El huevo o la
gallina…¿qué fue antes el sello o el colectivo?


Antes
que el sello y el colectivo había un grupo de amigos músicos que
compartían ideas musicales, actitudes, planificación y estaba el
deseo, por parte de todos, de establecer su propio sello, de ser
independientes y construir una realidad cultural que de manera
autónoma, fuera de las reglas del sistema, llevara sus ideas
adelante sin ningún compromiso con nadie. Así nació El Gallo Rojo
Records (EGR).

 
  photo by Kathya West

Danilo “Sanchez” Gallo… El Gallo Rojo, qué hay de hispano en todo esto?

Mi apellido es Gallo, Sanchez simplemente es un apodo que mi padre me dio de niño y sigo llevando conmigo. El idioma español utilizado para definir el colectivo nace por que en el momento en el que a idea estaba surgiendo, mi amigo Zeno de Rossi (Gallo y Rossi…de ahí la inspiración del nombre) nos encontrábamos de viaje musical-lisérgico entre Mexico y Perú, casi un mes en el 2004, paseando entre aquellos colores y sonidos. Zeno y yo queríamos fundar una etiqueta independiente y original, tanto en la forma musical como en la imagen.

Aquí en España hay memoria sobre lo que significa el calificativo “rojo”…

Bueno, a este respecto… nos no gusta ser puestos bajo una bandera… ha sido un hecho casual descubrir que existía un tema de la Guerra Civil Española “Los Dos Gallos”, pero si incluso alguien llama a esta canción “Gallo Rojo, Gallo Negro”, símbolos de las dos facciones políticas, claramente estaríamos del lado del “gallo rojo”, porque ese gallo no se rinde si no está muerto… Como te digo, me di cuenta de esta coincidencia con la canción sólo después de se fundara el colectivo El Gallo Rojo. Es una referencia casual que me sorprende…, podría ser casi una señal.

 
¿Y cómo se fue
reuniendo a la tropa?

De regreso a Italia,
tras ese viaje por Latinoamérica, hablamos con
Massimiliano
Sorrentini y otros compares (en español) músicos. Primero nació la
Asociación cultural y después el colectivo musical, que con la
distancia de casi siete años ya incluye quince miembros, todos
músicos menos uno. La marca se ha puesto como objetivo desarrollar
proyectos musicales. La idea es funcionar como músicos y no como
productores discográficos, no nos dedicamos al marketing, ni
pretendemos hacer dinero, simplemente el sello es un medio, un
vehículo para extraer y plasmar nuestras ideas de manera, repito,
autónoma, sin tener que caer en compromisos con ningún tipo de
lógica comercial o de empresa. Y por supuesto, sin tener que pedir
el permiso a alguien.

 

Nuestro
lema, en español, porque nos gusta mucho, es “No tenemos que pedir
permiso para ser libres”. Desde entonces estamos siempre
compartiendo esta idea vía redes, correos electrónicos, o a través
de cenas sociales, paseos y picnic, y también, claro, en nuestras
reuniones. ¿Sabes?, lo mejor de todo es que somos amigos y que nos
divertimos con esta aventura muchísimo, nos une el entusiasmo.
Pero incluso una
asociación tiene un régimen jurídico y debe dar cuentas de su
actividad económica… Quiero decir, en toda organización debe
haber una planificación, un reparto de tareas y funciones…
Quisiera
subrayar que a menudo se malinterpreta la naturaleza de esta
organización, este sello es un sujeto colectivo que se autoabastece
y se autogestiona, nosotros no ganamos nada y lo que obtenemos por
las ventas de discos lo reinvertimos en las producciones.
No
es mi sello ni la etiqueta de Zeno –como por se piensa erróneamente
por los nombres– sino que también es del “conjunto”, como
decía antes…, de Massimiliano Sorrentini, Enrico Terragnoli,
Francesco Bigoni, Alfonso Santimone, Nelide Bandello, Stefano Senni,
Beppe Scardino, Dimitri Sillato, Piero Bittolo Bon, Achille Succi,
Simone Massaron, Martino Fedrigoli, Giulio Corini, quince soñadores
ubicados casi todos en el norte de Italia.
Por
supuesto, elegimos unos roles y unas tareas precisas en los diversos
aspectos de la organización y de la gestión, sobre todo si se es
experto de una cosa o de esto otro.

 

Entonces, ¿no hay liderazgo en El Gallo Rojo?
No. Cada uno de nosotros puede intervenir sobre cada cuestión y los
roles prefijados pueden ser intercambiables. Todas las decisiones a
tomar, también las discográficas, las ponemos a votación, donde
gana la mayoría. Yo añadiría que el impacto comunicativo para
nosotros es fundamental y una parte integral de la música expresada
en los discos, y de ahí ese aspecto gráfico, el diseño, la imagen
de la que me hablas, toman un valor esencial, tanto como la música.
Al principio queríamos una línea estética fuerte, que pudiese ser
identificada pronto. El que lo ideó fue Massimiliano Sorrentini, es
el responsable del concepto gráfico inicial, pero ahora intervienen
fantásticos diseñadores e ilustradores, que se inspiran en la
música del disco y nuestra filosofía.
El
colectivo es musicalmente omnívoro, esto nos une, aunque también
hay diferencias, cada uno con su estilo y su actitud, y cualquier
cosa que se toque, aunque diferente, puede ser atribuida a una matriz
común que reside en el principio de querer hacer lo que se quiere
sin dar cuenta a nadie…

 

(Pienso en que al
menos tienen que rendir cuentas ante su colectivo. Danilo continúa
hilando ideas sobre la libertad y llega a la del estilo)

 

Transversalidad, esa
es nuestra contraseña. Tradición en movimiento. Y la tradición no
sólo es la del jazz. De hecho somos músicos muy abiertos, no
excluimos nada, y “tocamos jazz sin la preocupación de tener que
tocar jazz”, por utilizar una expresión del amigo Enrico
Terragnoli. Y si es provocativo (utilizaría antes el adjetivo
“causante”) a mi parece bien, no me preocupa el hecho de tener
que provocar, cueste lo que cueste. Pero seguramente uno de los
objetivos es lo de “sacudir” las conciencias y hacer pensar,
pensamientos buenos o malos pero que sean.

 

¿Es el jazz hoy,
en el siglo XXI, una provocación?

El jazz tiene
todavía la capacidad y posibilidad de confundir las aguas, de poner
en discusión, de protestar, de subvertir, de hacer valer sus propias
ideas, de dudar y de sembrar un poco el “pánico constructivo” en
el sistema embalsamado, de excitar la curiosidad, de hacer pensar a
corto plazo…

 

Eso
es algo que EGR ha conseguido en muy poco tiempo, dar que hablar y
agitar un poco el panorama…


Habéis logrado ofrecer un producto
moderno y distinto a toda la creación europea y, por supuesto,
italiana que conocida. Suena neoyorquina, experimental y popular, de
cámara y de rock…
Seguramente por eso
el downtown neoyorquino, como decías, es o ha sido una referencia,
luego también la órbita de Zorn y Douglas, pero no solo Nueva York.
Solemos decir que somos italianos y europeos y tenemos nuestro ser
particular, y que si nos organizamos y nos dejan producir nuestras
ideas, la cosa sale afuera. Pero pasa que en Italia, donde hay
conformismo e interés por mantener el status quo, sin curiosidad por
parte de las instituciones, no es fácil conseguirlo. Y, por
supuesto, el hecho de estar unidos y de tener un colectivo es una
arma más para llevarse a cabo.

 

En
Italia hay muchísimos músicos fantásticos, de verdad frescos,
nuevos y curiosos, muchos de los cuales son como “meteoros”
desconocidos en la escena nacional, y me gustaría que ellos pudieran
llegar hasta determinados festivales. Luego hay muchos colectivos que
se organizan y buscan ofrecer alternativas, pero sin embargo intentan
sobrevivir en el panorama viciado del jazz nacional.

Entonces mejor no
te hablo del panorama español…


En todas partes hay
poca, muy poca curiosidad por parte de las personas que se suponen
enteradas o interesadas. Tampoco hay ese deseo de correr el riesgo,
de apoyar cierta cultura. Resulta que los carteles y los programas
son el copia/pega del otro. Esto simplemente no es justo, pero,
desafortunadamente, es el espejo de la realidad
socio-político-cultural que estamos cruzando…

Pero el jazz, en el
curso de su historia, nos ha enseñado que los mejores innovadores,
así como el alma que empuja la evolución de esta música, se han
manifestado cuando se han producido episodios de ruptura con el
status quo.

 

¿Está
vivo el jazz? 

                               
Internacionalmente…
es difícil emitir un juicio, pero yo diría que en los últimos años
se han producido cosas muy interesantes, por ejemplo esa escena
“downtown” de Nueva York de la que me hablabas, en esa tendencia
underground está, en mi opinión, el “nuevo jazz” (¡joder, qué
expresión!), o la corriente que ha ido surgiendo en Chicago en
paralelo… Pero diría que también en Europa hay ejemplos de
músicas y de músicos interesantes. Hay una escena muy buena
alemana, por ejemplo, por mencionar una que frecuento.

El jazz no ha
muerto, es algo más que música… Es una costumbre, la de
organizarse casi en todas partes en forma de colectivos y sellos
independientes.

 

El pasado otoño
estuviste en Nueva York, ¿con qué músicos compartiste experiencias
y qué te has traído de allí?                       

He estado
recientemente dos veces en Nueva York, donde tengo muchos amigos
músicos con los que trabajo y de los que aprendo y traigo
inspiración. He tenido el placer de tocar con Jim Black, Chris
Speed, Dan Weiss y Ray Anderson, con ocasión del décimo aniversario
del sello italiano independiente Auand Records, juntos con otros
colegas italianos. Después he grabado un disco con el grupo Midnight
Lilacs, con Zeno De Rossi, Chris Speed y Marc Ribot, que se venderá
a principio del 2013. En Nueva York hay la posibilidad diaria de
tocar jam sessions y por supuesto de crecer juntos.

GUANO PADANO: Zeno de Rossi, Alessandro “Asso” Stefana y Danilo Gallo

¿Hay músicos imprescindibles en EGR para sacar adelante los proyectos y cuáles
podrían añadirse en un futuro inmediato?
Todos somos igualmente importantes. Se trata de músicos con fuerte personalidad, como decía antes. Y hay muchísimos en Italia que intentan fatigosamente sacar adelante sus ideas, como nosotros…

¿Es el EGR algo único en Italia? Para muchos el sonido y los estilos de sus proyectos van más allá más allá de la etiqueta “jazz italiano”…

El “jazz italiano” no existe. Existen músicos italianos que usan el lenguaje jazzístico para desarrollar su música , que seguramente es italiana, cuando ésta no es imitada o quiera copiar el sonido americano.
¿Está abierto EGR a grupos de otros países? Estoy pensando en Gerhard Gshlmessl, músico muy activo en EGR…
Absolutamente sí. Hay músicos de todo el mundo muy activos y amigos del colectivo. Gerhard es uno de ellos. Pero también pienso en Chris Speed, Cuong Vu, Gary Lucas, Greg Cohen, Marc Ribot y muchos más de ultramar, muchos del downtown de Nueva York, por supuesto.

En ese sentido, uno de los mayores logros de EGR es desarrollar un discurso basado en distintas mentes, estilos...

Lo decía antes: transversalidad a 361 grados.

Cuéntame, hablando ya fuera de Italia, qué acogida ha tenido EGR en Europa y qué proyectos han podido presentarse del colectivo en directo en otros países.

En Alemania más que en todas partes. Ahí hemos tenido una colaboración activa con Jazz Kollektiv Berlin. En Francia, después, por iniciativa de Yolk, sello de Nantes, ha nacido un proyecto de crear una red de colectivos y de sellos de todas partes de Europa, y EGR forma parte representando a Italia. Desafortunadamente, rara ve solemos salir al exterior con nuestros grupos, salvo por Alemania.

 

Hace
poco se completó la publicación nº 50 de EGR, que reúne a toda la
granja…
 
El numero 50 es un
numero muy especial del catálogo (que ahora mismo está en el 57),
lo hemos tenido vacío y sin ocupar como referencia para
“autocelebrarnos”, así que hemos grabado todos juntos en estudio
un proyecto musical ad hoc, o sea, cada uno de nosotros ha escrito
especialmente una canción para que la interprete una banda exclusiva
cuyos miembros son “pescados” dentro del conjunto. El resultado
será un doble CD con formaciones variables a partir de un quinteto.
Saldá pronto, a finales o comienzos de 2013.


¿Qué música escuchabas cuando eras niño? ¿Cuándo decidiste hacerte músico?

 

 

Me
considero un “omnívoro” en el escucha y en mis gustos musicales.
Mi background es de 360 grados de estilo. De siempre escucho un poco
de todo, en los años adolescentes he devorado el rock inglés del
final de los sesenta-primeros setenta, esto me ha impresionado
profundamente, casi esculpido. Al mismo tiempo estudiaba guitarra
clásica y me interesaba en ese área, pero también estuve atento a
lo que pasaba en el pop, en la electrónica, en el punk, en la new
wave… He tocado en muchas partes, de las fiestas en los bailes de
salón a las fiestas “alternativas” en los centros sociales de mi
región. llegado al jazz relativamente tarde, poco antes de cumplir
veinte, con una caja del trío de Joe Pass que me habían prestado.
¿Y qué pasó
para que cobrara tanta importancia?

 

Pues que esa música
literalmente me rayó…Día, semanas escuchándola, una vez tras
otra. El “sueño de lo acústico” fue para mi un descubrimiento
sensacional. Los mismos amigos que me regalaron la cajita de Joe Pass
me estimularon a continuar profundizando. Compré casi por casualidad
un contrabajo, utilizando el dinero destinado a un coche pequeño
usado… A partir de ahí empecé el estudio de ese instrumento y el
interés por esa música creció y se consolidó.
Luego tomé clases
un par de semanas en una escuela privada de Bari, pero continué solo
por mi cuenta. Básicamente soy un autodidacta. Estudié escuchando
los discos y yendo a conciertos. Pero nunca he escuchado con obsesión
a los bajistas. No escucho las líneas debajo o solos transcritos,
prefiero inspirarme en otros instrumentos. Creo que la escucha con
detalle y curiosa de otros universos sonoros y de los timbres de
otros instrumentos puede llevarte una nueva visión fresca e
“ingenua” del tuyo.
¿Qué posición
ocupa el folclore, el rock y el jazz en tu bagage?
 
Mis bajistas
preferidos son Charlie Haden (jazz) y Lemmy (Motorhead): lo he dicho
todo.
Por eso no
extraña ver el nombre de Gary Lucas en The Roosters…
 
Musicalmente, conocí
a Gary Lucas a través de mi enorme pasión por Captain Beefheart.
Luego personalmente coincidimos en Londres después de un concierto.
Gary es un músico que no se puede enmarcar en un estilo y, ya que
que me gusta tan el rock & roll como la experimentación, creo
que todas esos componentes viven también en él.
Pues
fue antes de entrar en estudio… Lo invité y después de pasar un
par de días de ensayos grabamos el disco. Gary es un personaje
único, una fuente de historias y anécdotas locas, ha sido una
experiencia extraordinaria.
¿Y cómo fue lo
de Cuong Vu?
 
Músico único en el
mundo…, la idea de invitar a Cuong Vu a nuestro grupo Mickey Finn
le vino a Zeno De Rossi, que lo conocía. Nosotros buscábamos un
sonido (vuelve sobre esa idea) “lisérgico”, y él era el músico
adecuado. No hace falta decir que tocar con él fue una locura!
¿Qué sorpresas
nos darás en breve?
 
Continúo
escribiendo música y haciendo discos. Como siempre tengo mil ideas
que se me mezclan en la cabeza. Haría un grupo cada día. Ahora es
tiempo de tocar con los grupos en los cuales soy líder o co-líder
(que no son pocos). Espero que tenga éxito…Versione italianaMás en Gallo & The roosters

Jesús
Gonzalo
Traducción:
Giuseppe Lucchese
 







 




 





Proyectos:

Gallo& The Roosters (+
Gary Lucas).
The
Roosters (los gallos) es su penúltimo proyecto y podría decirse de
él que representa uno de las propuestas más sólidas y agraciadas
en motivos de la larga lista en las que interviene. Con esta
plantilla en cuarteto, con clarinete bajo y trombón como elementos
melódicos y contando con al articulación colorista y gestual de
Zeno de Rossi, Gallo posibilita establecer puentes entre músicas
populares de aquí (Sicilia) y de allá (Mexico), haciendo un uso
integrado en dicho folclore del jazz, el rock y la música de cámara.
  • PISTAS
    DE AUDIO + info grupo
Mickey
Finn
(+
Cuong Vu)
“Desde
las perspectivas más tenebrosas del Miles de los primeros 70, surge
este segundo proyecto de los italianos Mickey Finn, para el que
cuentan con un invitado de lujo, el trompetista Cuong Vu. Música
eléctrica, contemplativa y tensa a veces, abrupta y disonante otras,
expresando siempre un mundo propio. Como buenos italianos, ilustran a
la perfección esta colección de diez viñetas musicales”.
  • PISTAS
    DE AUDIO + info grupo

http://www.danilogallo.com/index.php/it/disco/single/11
(sin Cuong Vu)

 

Blonde
Zeros

Atípico
trío que hace uso de un formato a trío con teclado para emitir un
mensaje experimental deudor de ciertos enfoques para películas de
John Zorn y la huella de la Knitting Factory (la primera de Wayne
Horvitz) neoyorquina que, a base de paradojas y giros que alcanzan la
suite para Cello nº 5 de J.S. Bach, hace uso del ruidismo y del rock
progresivo con material electrónico que denominan “other zeros”.
Lo forman el pianista, uno de los más brillantes del momento,
Giorgio Pacorig, Massimiliano Sorrentini a la percusión y Danilo
Gallo.
  • PISTAS
    DE AUDIO + info grupo