ATOMIC EN CONCIERTO 

Magnus Broo: trompeta, Fredrik
Ljungkvist
: saxo alto
y tenor, clarinete, Havard Wiik: piano, Ingebrigt Haker Flaten: bajo, Paal Nilssen-Love: batería. 
Jamboree, Barcelona, 26 de abril de
2013, 20 y 22 horas

Desde su fundación hace 12 años, Atomic, cuyos
miembros han compartido determinantes proyectos a éste lado del Atlántico (The thing, Ingebrigt Haker
Flaten y Paal Nilssen-Love)
y al otro (con Vandermark
Paal Nilssen-Love, Magnus Broo y Havard Wiik), ha entregado tres imprescindibles trabajos dobles en
directo (The Bikini tapes, Retrograde y Theater Tilsers dos dobles) y otros tantos importantes en estudio
(Boom Boom, Feet Music y Happy New years).
Dentro del último grupo quedaría There is a
hole in the mountain
, a la altura de los anteriores otros con sus dosis de
novedad.

Empuje colectivo, precisión instantánea, melodías
quebradas y tensión bajo control, como siempre pero distinta, la energía y la
capacidad de  sorpresa de Atomic se mantiene
intacta en directo. ¿Por qué otro disco en estudio? 

Termina el primero de los dos pases de su concierto en el Jamboree y
la perplejidad inicial, como si hubiéramos asistido a algo divagatorio, queda
desmentida media hora después: estaban poniendo a punto este motor. El combustible
tiene dos autores, los que de un tiempo a esta parte – recordemos Theater
Tilsers
, 2009- aportan material nuevo en partituras pensadas exclusivamente
para este grupo: Fredrik Ljungkvist y señaladamente aquí el pianista Havard
Wiik
(ambos en la foto de abajo)

En la estructura de los
temas hay una presencia melódica importante que se diría va tomando posiciones
en torno a la creación de pasajes atmosféricos y de polifonía atonal en las introducciones

Los acentos
post-free con tensión bop de sus comienzos quedan ahora repartidaos en una
construcción que encadena varios pasajes temáticos dentro de uno, concitando
melodías de ambiente festivo-popular y reminiscencias líricas del jazz nórdico (en
Civilón, título sacado de un toro
indultado, dice sorprendido el siempre bien humorado Fredrik Ljungkvist),
música contemporánea (Schönberg en Labyrinths) y aleatoria (Cage, entre silencios y espacios
suspendidos, es homenajeado en Wolf Cage)
y su proverbial mensaje orgánico (rupturas milimétricas, reparto de voces,
empuje, velocidad y precisión).

Lo interesante es comprobar, como si de un
grupo de cámara se tratara, cómo naturalizan una aclimatación atonal en
timbres  rodeados de silencio.  Quizá sea There´s
a hole in a mountain
el tema que mejor ejemplifica la intención de este
disco, por la fluidez de su estructura y la belleza del acabado que reúne a estos
parámetros aparentemente irreconciliables.

Adiciones, repeticiones, juego subterráneo o en planos, son factores que ayudan a la perfecta organización de este nuevo material, que es menos enfático pero igual de convincente que los anteriores

En su haber de estilo se
situarían Accidentals y Available exits, dos piezas de largo recorrido en su
repertorio -asombroso alarde virtuosístico de conjunto-  con las que el grupo parece tomar oxígeno
entre las nuevas y también para despedirse sin dejar aliento. 
Adiciones, repeticiones, juego subterráneo o
en planos, son factores que ayudan a la perfecta organización de este nuevo
material, que es menos enfático pero igual de convincente que los anteriores. Todo en Atomic
recuerda a una máquina de la que brota de manera espontánea energía, inteligencia
y plasticidad, principios todos ellos de la originalidad.