MARCO MEZQUIDA TRIO
My friend Marko
Marco Mezquida- piano
Marko Lohikari- contrabajo
Carlos Falanga- batería
Grabado el 10 de abril de 2012 en Barcelona
Fresh Sound New Talent 2013
 La cualidad del piano contemporáneo aúna la
sensibilidad clásica y la del siglo XX, principalmente aquélla que naturaliza
polos tan alejados como Monk (instigador del peso contrapuesto asimétrico y la independencia de líneas las manos junto a Bach) y Bill Evans (expresión sensitiva y abstracta
de la melodía). Esta significación está representada en las dos últimas décadas por
Brad Mehldau, músico que para las generaciones posteriores de pianistas se ha
erigido como paradigma de la modernidad y la excelencia técnica.
Desligado ya de esa querencia inicial
por el apasionamiento romántico que derivó hacia nuevos estándares del
pop (Radiohead como lugar común en estos dos autores), también de la alusión
filial a los grandes pianistas de jazz (Jarrett) y de las marcadas modulaciones
en contrapunto, como Meldhau, Marco Mezquida, joven pianista menorquín formado
en la ESMUC de Barcelona, aglutina en su discurso un abanico de posibilidades
de estilo que vienen dadas por unos recursos técnicos sobresalientes que le permiten
edificar un discurso expansivo, descriptivo y poético.

 

Complejo y claro a un tiempo en su articulación rítmica y
melódica, prístino en la definición de cada frase (por cruzadas que estén), el
verso melódico de Mezquida, está hecho de
oleadas de refinación e inconformismo que crecen, se recogen en figuras
repetitivas y estiran sobre sí gracias a una armonización plena en ideas. El toque melódico
interiorizado y vibrante a un tiempo de Lohikari (en consonancia con la
estética de los contrabajistas nórdicos) y el pulso sutil y esquemático en la
batería de Falanga (que nos recuerda a Jordi Rossy), constituyen la plataforma robusta
y flexible que sostiene un discurso equilibrado en sus funciones.

 

 El potencial
expresivo más representativo del pianista se pone de manifiesto, a nuestro
entender, en tres temas. Alice (que en realidad es
Celia) remite en su introducción a piano solo a un bolero o un standard que
pasa en su momento inicial por Bill Evans y brevemente por Jarrett, en un
recogimiento  con clima de balada y una expresión refinada en
la que Bach también late dentro.Agustí for president está
dedicado a su maestro en improvisación Agustí Fernández, pianista que
tanto puede pasar de torrente atonal de Cecil Taylor a la suspensión interiorizada o al ruidismo sobre las cuerdas. Quizá por ese saber mayúsculo Mezquida plantea varios motivos temáticos en este tema, empezando por unas
frases animadas que recuerdan a Monk y que dan paso a otro motivo, con
recapitulaciones, que abre un espacio central hacia el juego de
clusters. Es como si quisiera enmarcar varios estados de ánimo y de estilos distintos
sugeridos por el piano del maestro mallorquín.

Mezquida necesita espacio para
desarrollar su estilo, aunque haya piezas de duración restringida o, mejor, con
un mensaje más concentrado, como Always late, Checkpoint
Charly
o la pieza que titula al disco en las manos de “his
friend” Lohikari. Dama de nuit es uno de los más largos y le encuadra en la órbita generacional que
gira alrededor de Mehldau. Delectación melódica
en la mano derecha subiendo y bajando de registro y contrapeso en la izquierda,
figuras que producen, como indica título, seducción aromática y nocturna.

 

A trío, Mezquida, cuyo locuaz pianismo no agota sino que impulsa las
posibilidades de sus acompañantes, consigue equilibrar tiempos rápidos y clima,
transiciones lineales con imaginativas rupturas, unísonos preclaros con el bajo
(Always
Late
) y un desarrollo temático que, gracias a una eficaz escritura,
vincula estilos de diversas épocas a través de un valor melódico renovado (Canço
de matinada
sabe algo a EST),
que se reafirma en la creación actual para convencer (como ya hiciera Mehldau o
Esbjörn Svensson) a distintas audiencias. Un  esperado debut que certifica la ascensión de
una carrera.