Fernández
Manouach
Sans

WRY
Agustí Fernández (piano), Ilan
Manouach
(ss), Ivo Sans
(batería). Grabado el 30 de abril en Sant Pere de Vilamajor. Clamshell



“Experimentar es inventar una observación” (1)
Las notas interiores corren a cargo de Jorge Wagensberg. Elijo un
aforismo suyo que sintetiza todo lo que expresa ahí con más detalle. Acaso ésta
sea la actividad principal que desarrolla Fernández, mientras su catálogo crece con cada
experiencia, con cada observación.

Un aficionado, algo purista, se pregunta si
un acto de creación instantánea debe ser grabado o por el contrario, llevado
a la cercanía del acto performativo, es una “experiencia artística” por sí misma,
irrepetible por tanto. Otro aficionado, más convencional, no entiende qué
necesidad hay de grabar estos “sinsentidos” musicales, que suenan todos igual.

Los dos son aficionados al jazz. Habría que reflexionar que en la esencia
de esta música hay una paradoja que vincula dos extremos de un mismo instante.
La repetición es la que nos permite asimilar conocimientos, experiencias para
conformar un estilo. En cambio, uno de sus principios imperturbables es
intentar distinguirse del original y casi de uno mismo. “Experimentar es inventar una observación”
implica un ánimo de rebeldía, una ruptura que conduce a la reinvención
constante. Por eso la obra de Agustí Fernández se propaga de manera tan
prolífica: cuanto más experiencias produzca tanto mayor abre el espectro de la
invención.
La portada del disco es una
escultura de relieves como de papel, limpios y sinuosos. Símil que viene a
cuento, pues Fernández lleva tiempo convirtiendo a su piano en eso, en una
escultura de sonido, aunque menos lineal y cilíndrica y más voluminosa y
tangible. Superadas las barreras académicas, el
improvisador crea desde la experiencia, el conocimiento profundo de las
posibilidades de su instrumento y parámetros de intervención instantánea.
Resulta interesante comprobar cómo alcanzada esa meta estética haya aún un paso
más que dar, un concepto donde la abstracción conviva con la corporeidad
de los objetos en algo que bien pudiera ser una instalación. 

El piano ya no es
reconocible (o casi), es acusmático. Es tierra, mar, aire y fuego. El saxo es
un aullido ululante, un ave, un animal del bosque, una ráfaga de viento, un
remolino, un murmullo…La batería es percusión que asciende y se expande, desde
el suelo y desde las alturas, desde dentro del piano…

Como
ejercicio intelectual instantáneo, esta música sigue los postulados más
radicales de la aleatoriedad. Pero volvemos sobre el hecho de que no importa
tanto el método como el proceso. La comunicación entre los tres músicos teje un
entramado tupido de consistencia y de continuidad diferenciados de otros
encuentros. La coherencia de esta experiencia, al final de toda dialéctica, es
una cuestión que reside en el criterio estético y sensitivo del oyente.
(1) Jorge Wangesberg. Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? -268