En
fin…
En
medio del descreimiento general, nada nos sorprende y no sé si
motiva. El cainismo mezclado con la incompetencia dejan su huella.
Las noticias pasan con los días. De manera imperceptible, los
cambios toman posiciones, ya nada será igual…
A las dosis de injusticia
y estulticia diaria que nos dedica la clase política y cierto
estamento judicial, creo que va siendo hora de hacer un ejercicio de
autocrítica ciudadana. Las redes han hecho su trabajo, han servido
para que nos desfoguemos y, dicho sea de paso, para mostrar lo
peorcito que llevamos dentro. La mala educación siempre ha estado
ahí, pero ahora si cabe despeja un futuro mucho más sombrío y
desalentador, como acertadamente Muñoz Molina ha señalado al
situarla en la base del Desarrollo de una sociedad.
Hace unos días un
banquero (director de banca) se cruzó en mi camino. Andaba yo en
cierto lugar al que mi economía no me podría permitir ir si no
fuera acompañado de amigos generosos. Escuché eso que ahora se nos
dice de que la economía ya ha salido de la UCI y no me pude resistir
a intervenir. Entiendo que un tipo dedicado a las finanzas debe saber
distinguir entre Crecimiento Económico y Desarrollo Económico. O
no… Contesta con extrañeza, como si la pregunta-trampa se debiera
a un sinsentido propio de un tipo con aspecto, digamos, algo bohemio
para ese lugar y para hablar de economía… “No existen
diferencias, o hay crecimiento o no lo hay”. Entiendo, la ONU hasta
hace bien poco, una década, mantenía el criterio de riqueza de un
país según la renta per capita, o PIB/ciudadano. Y así nos va. Le
contesto. Es bien sencillo…un ejemplo de Desarrollo Económico ha
sido el Estado del Bienestar, eso que están desmantelando. Y el
Crecimiento es lo que pasa cuando hay cerca de 6 millones de parados
y sube la bolsa…Y la banca gana.
Rebeldía en la
música…Me pongo a pensar en los grandes del jazz que en
determinados momentos tuvieron que tomar posiciones y lo hicieron
desde criterios artísticos y sociales. Leo muchas chorradas en
facebook que claman guerra social y otras, más blandas y
bienpensantes que caen por el mismo sumidero digital… Y me digo, no
hay hoy ese empuje, no hay nada revelador en torno a una conciencia
colectiva…¿Y pa qué? Tú defiende lo tuyo que yo defiendo lo
mío…
Caín mató a Abel. Deja
claro la Biblia que fue por envidia. Un sentimiento básico, me digo,
que viene de lejos. ¿Acaso es por desear lo del otro o por desearle
al otro algo malo? Mala educación y sentimientos primarios, vaya
mezcla para salir de la crisis y ser “competitivos”. Está claro,
y más vale que nos adaptemos al cambio que se avecina, que nada será
igual que antes. En este país nos hemos relajado y confiado
demasiado en nuestra calidad de vida. Mientras unos robaban y otros
ponían zancadillas, en otras regiones del planeta menos afortunadas
se ponían las pilas con idiomas y tecnología…el Tercer Mundo pisa
los talones al Primer Mundo (que me perdonen los políticamente
correctos por los términos elegidos).
Lo que habíamos
conquistado como sociedad avanzada se derrumba o desmantela. Me veo
pronto delante de una urna, en el acto que el Sistema (democrático,
eso sí) me ha dejado frente a la clase política. Encima afortunado,
como para quejarse luego. En fin…
Publicado en Cuadernos de jazz, noviembre de 2013