SINDICATO ORNETTE
Ernesto Aurignac (saxo alto)
Julián Sánchez (trompeta)
Paco Weht(contrabajo)
Ramón Prats (batería)
Onda Pasadena, Málaga, martes 19 de noviembre

Volvía este cuarteto de jóvenes
talentos, inspirado en el histórico de Ornette Coleman, con disco
nuevo y pequeña gira por Andalucía. Fotos
se sucede en pequeñas instantáneas que en
directo se funden y extienden en ideas que van más allá del apunte
original, distribuyendo y atribuyendo espacios reveladores a su
sonido.
Entre palabras y
argumentos, normalmente los músicos suelen escoger, a modo de
resumen, aquellas frases más llamativas de todas las que les
dedicamos. Entre este hecho y que cada vez se lee menos, seré breve
y claro. Sindicato Ornette es uno de los mejores, más originales e
imaginativos grupos de jazz de este país. Ya está dicho. Ahora toca
justificar estas palabras.

Se juntaron tras una
pequeña gira por Andalucía, como ahora en esta vuelta, tras haber
coincidido en Barcelona. Cabría hablar de tres periodos en este
conjunto cuyo primer disco salió de la mano de la asociación
almeriense Clasi Jazz. En los primeros pasos la conexión con el
bautismo ornettiano era más evidente, pues incluían en su
repertorio piezas de los primeros discos del músico. Eran temas
cortos, de líneas cruzadas y una intensidad melódica que bordeaba
en directo la tensión free sin caer jamás en ella. 

Luego vino otra
mucho más atrevida, un salto al vacío, un concierto de apenas dos
paradas sin nombre, a veces una…Nos decía entonces Aurignac…
“Está
claro que el momento actual de Sindicato Ornette nada tiene que ver
con el de los comienzos, pero con el paso del tiempo y las
actuaciones, porque apenas ensayamos, fuimos creando algo que nos
resulta mágico. Nunca sabemos qué vamos a tocar, simplemente
sucede”. Su tercera etapa arrancó justo esta noche
malagueña.

Me
encuentro con ellos. Ahí están algunos de los músicos más
sobresalientes de una generación que ronda los 30. Todos han abierto
sus carreras a nuevos proyectos. Dos afincados en Barcelona, dos, los
andaluces, ahora desde Málaga construyendo (Escuela de Alhaurín de
la Torre) los cimientos de una escena con alumnos, me cuentan,
“sorprendentes”. Me da tiempo a curiosear el disco que se apoya en
una mochila que contiene el montón restante. Me siento justo al lado
del escenario, Julián Sanchez queda sobre la tarima a una altura de unos 50
centímetros por encima de mi. Es él quien presenta al grupo. A
penas unas pocas palabras a las que siguen aplausos. Luego llega un
corto silencio y surge la música…

Resulta
interesante ver tantos temas, casi desconcertante, me digo
mientras miro la lista de 21 que aparecen en la contraportada. Qué
raro, antes empezaban y no terminaban hasta que todo estuviera
dicho…¿es un regreso a los orígenes? No, no lo es. Es un
peldaño más que toma impulso en los otros dos. Entre la
concentración de motivos y el discurso abierto, la nueva realidad de
Sindicato Ornette plantea llamativos puntos de atención sobre el uso
de los espacios intrumentales y el equilibrio de voces. Ese
es el gran hallazgo, no hay atisbo de protagonismo de Ernesto Aurignac (muy concentrado y atento,
más melódico y picassiano que Julián, lo que le hace cercano a
Ornette) y de Julián Sanchez (convierte acentos, texturas y
subrayados en motivos de desarrollo colectivo). 

No, Paco Weht (sutil
en todo momento, sobre todo en la apertura a los silencios, marcando
líneas melódicas que penetran en el discurso de los vientos y
resaltan el trabajo de la batería) y Ramón Prats (qué le vamos a
decir del estado creativo en el que se encuentra: su progresión
desde que le vi en Almería ha sido increíble, ahora ya tocando con
Agustí Fernández y Mats Gustafsson) tienen su propio rol,
equiparable al de los otros dos miembros.

Música
caprichosa y libre, bajo cierto control no evidente, con esos
quiebros inesperados que la hacen más sugestiva aún mientras se
extiende el legado de Ornette Coleman. No hay partituras, pero no es
improvisación libre, digamos que hay códigos y motivos no centrales
pero sí reconocibles… Torpe de mi, al terminar el concierto, que
se pasa en un suspiro, resalto un tema del que me sorprende su
modernidad e interacción de conjunto, su sólida estructura y su
emanación de gestos. Se inició en la batería con mazas y en
patrones repetitivos y apuntalado por el bajo, luego entran los
metales en un discurso que sucede en todos los niveles…Julián me
dice que se titula Foto,
en singular. 

A la mañana siguiente lo selecciono en el lector. Esto
no es lo que yo escuché anoche, me digo inmediatamente…Llamo a
Julián, oye, que no se parece en nada…Sí, es que lo hicimos por
primera vez…