KAJA DRAKSLER

The
Lives Of Many Others

Kaja
Draksler, piano
 
Clean
Feed CF-286 CD

Con
Pedro Costa como codirector artístico del prestigioso y avanzado
festival de Ljubljana, la verdad es que no sorprende que la
jovencísima pianista eslovena, que tocó el pasado julio en una
edición que hacía la 55, aterrice en Clean Feed

Otros grupos tan
señalados, que forman parte del sello lisboeta,
como el Bigmouth de Chris Lightcap o el quinteto Particula del portugués Hugo Carvalhais han pasado por allí. La pianista, Kaja Draksler había ido antes a Lisboa a presentar este
disco. Y fue, como en ya lo hizo la capital de su país, con su tesis doctoral
sobre Cecil Taylor debajo del brazo. Trabajo académico que contó con la
supervisión de Vijay Iyer antes de ser presentada formalmente en el
conservatorio de Amsterdam.
La
nónima de pianistas mujeres de Clean Feed es de lo mejor de la
escena contemporánea de generaciones posteriores a Gary Allen, Myra
Melford
y Marilyn Crispell. Angelica Sánchez, Kris Davis y ahora
Kaja Draksler, en cierto modo, abarcan las líneas estéticas de esos
tres pilares que las anteceden y que irían de un profundo sentido
del blues a una construcción atonal consonante o más hacia lo
abstracto. Kaja está más cerca de Kris Davis, aunque aún le queda
mucho para llegar a la envergadura arquitectónica y técnica de la
canadiense. Las dos, y a diferencia de todas las citadas, trabajan
sobre técnicas de piano extendido, sobre las cuerdas y con pequeños
objetos de frotación.

“Un trabajo trufado a nivel conceptual de motivos pequeños y variados estilos contemporáneos, que ofrecen un producto atractivo, con tendencia a lo ornamental y a las figuras suspendidas…”

La
conquista de nuevos timbres ha sido el gran desafio -no sólo- del
piano contemporáneo del siglo XX, ya desde Debussy a Cage o
Lachenmann
. Kris Davis profundiza en el legado de compositores como
el autor de
4.33
y
también de Feldman, sin olvidar a los europeos, para trasladarlo a
un sólido lenguaje de improvisación. Draksler también persigue ese
fin y se sirve de la huella de dichos autores, pero sin obviar un diseño del sonido más suavizado y enfundado
en una respiración melódica que le confiere un matiz naïf algo
pop a su estilo. Por eso en el primer corte parece que sólo falta
que cante para que los modos repetitivos y algo “ascéticos” nos
recuerden a Wim Mertens. Y luego, y no es ninguna boutade si pensamos lo que significó My
Song
,
puede sonarnos al Jarrett más plácidamente folk (Vsi so Venci vejli), para pasar al torrencial Ligeti (también en Suite) y dejarse caer en una leve llovizna sostenida en el silencio (Communicational Entropy/Andromeda) o termine el disco con una especie de balada-blues saltarina, caprichosa y monkiana en Delicious Irony.
En
realidad, no es una fijación estética sobre el frondoso pianismo de
Cecil Taylor, con su exuberante trabajo sobre intrincados arpegios,
bloques de acordes, clusters y células melódicas, la huella
evidente con la que nutre el estilo de la pianista, trufado a nivel
conceptual de motivos pequeños (más en línea con el piano solo de
Angelica Sánchez
en A
little house

que del de Kris Davis en Aeriol Piano)
para ofrecer un producto variado y atractivo, con tendencia a lo
ornamental y a las figuras suspendidas antes que volcado en el
músculo técnico o la construcción vigorosa.