MY FAVOURITE THINGS.

CONVERSACIONES CON JOHN COLTRANE

Edición de Michael DeLorme

ALPHA Mini, 101 pp

Una búsqueda inalcanzable, una necesidad insatisfecha. Un hombre de espíritu y una misión. Luego, tempranamente, cuando el grito se extendía como un anhelo, como si no fuera a llegar a tiempo a algo que no sabía qué era, llegó el silencio. Todo fue interrumpido en 1967. Queda su música, esa catedral que se alza inconclusa sin que apenas podamos distinguir por dónde seguiría. Un edificio al que le sobra capacidad expresiva en sus muros y estancias pero a la que falta palabras, un mensaje, un pensamiento verbalizado. Sabido es que en los libretos de sus últimos discos cedió para que aparecieran esas notas que consideraba innecesarias. Se publican estas tres entrevistas y una carta que el músico escribió al director de Down Beat Don DeMichael, que ya había aparecido en el fundamental libro de C.O. Simpkins Coltrane: A Biography.

La introducción corre de parte de Michel Delorme, que sirve para poner las claves de la vida y obra del genial saxofonista y de su “exploración metódica”, nos dice. Cada una de ellas marca la situación creativa y las inquietudes del momento de su carrera. Esto se hace más evidente sobre todo en las entrevistas de 1963 (“Hacia la composición”) y 1965 tras publicar A Love supreme (“No puedo ir más lejos”).

 

¿Qué nos ofrece Coltrane en estas pocas líneas? De su boca, honestidad, humildad, trabajo, curiosidad insaciable, inquietud, esfuerzo y fe. Un hombre íntegro que nos legó una música de respiración infinita, un sabio que no estaba seguro de nada. Comprueben que lo que más repite en su pensamiento es “No lo sé”, “Es probable”, “No tengo una idea muy clara”, “Si supiera con exactitud lo que quiero hacer”, “Todavía lo ignoro”. Pero sí sabía lo que sentía … “Cuando
paso de un momento calmado a una tensión extrema, sólo me impulsan factores emocionales, excluyendo toda consideración musical”.

Y sí sabía también ubicar a su obra como proceso y estilo: “Cualquier música que pueda crecer y propagarse como nuestra música lo ha hecho tiene que tener una convicción positiva inherente absolutamente bestial. Quien dude de esto, o crea que los representantes de nuestra música de libertad no se guían por esa misma idea, es muy parcial, musicalmente estéril, completamente idiota, o tiene un motivo oculto”. John Coltrane, probablemente el más grande músico de jazz de todos los tiempos.