Brad Mehldau (Jacksonville, Florida, 1971) aúna la sensibilidad clásica y la contemporánea, abrazando tanto a Monk (acaso el paradigma instigador del peso contrapuesto de las manos junto a Bach) como a Bill Evans (expresión y emoción en la abstracción melódica). Influencias y decisiones sustanciadas en el formato de trío. En  la madurez interpretativa, Mehldau se ha  desligado ya de esa querencia por el apasionamiento romántico así como también de la alusión forzada o filial a los grandes pianistas de jazz. Aquí una recopilación de su primer trío.

Complejo y claro en la articulación rítmica y melódica, cristalino en la definición de cada frase por cruzadas que estén, el verso pianístico de Mehldau está hecho de oleadas emocionales que crecen, se recogen y estiran sobre sí mismas gracias a una técnica asombrosa. La serie The art of the trio  concluye en la entrega cuarta (Jorge Rossy sustituido por Jeff Ballard), y sobre todo a partir del primer registro en directo desde el Village Vanguard neoyorquino (The art of the trio vol.2), es en este periodo donde se define el inmenso potencial expresivo del pianista. A trío antes que en solitario (Elegiac Cycle) consigue una capacidad única para las transiciones lineales y el desarrollo temático desde las introducciones y las recapitulaciones, apoyándose en el toque melódico interiorizado y bascular del bajo de Larry Grenadier y el pulso sutil y esquemático de Rossy en la batería.

Su intención de vincular lo clásico al pop teniendo a la improvisación jazzística como lanzadera no le desliga del concepto standard, que acaba redefiniendo en su interpretación de piezas procedentes del rock y el folk en la serie The Art of the Trio

TRES CLÁSICOS 

Brad Mehldau (piano), Larry Grenadier (bajo), Jorge Rossy (batería)

Nonesuch/Warner Bros

Es justo en este momento de su carrera, tras el primer y asombroso directo en Live at The Village Vanguard, con Monk como motor compositivo para la excelencia pianística de Mehldau, cuando se distingue un acercamiento al mundo de la canción popular como terreno renovado que no elude a los clásicos del jazz.

Su intención de vincular lo clásico al pop teniendo a la improvisación jazzística como lanzadera no le desliga del concepto standard, como pone de manifiesto en Songs, tercera entrega, pues acaba absorbiendo en su interpretación un repertorio hecho de estándares de jazz y clásicos y también populares modernos de la canción rock y folk (For all we know, Bewitched, bothered and bewildered, Exit music for a film).

 

Partiendo del enfoque señalado en SongsBack at the Vanguard vol 4 lo integran stardards tan distintos como All the things you are (Kern/Hammerstein) y Solar (Miles) e incluye la exitosa Exit Music (for a film) de Radiohead, en donde los pequeños y repetitivos acordes y el aislamiento solista de principio y fin le confieren una melancólica naturaleza pop.

Complejo y al mismo tiempo prístino claro en la articulación,  seguro en la definición de cada frase por cruzadas que estén, el verso pianístico de Mehldau está hecho de oleadas emocionales que crecen, se recogen y estiran sobre sí mismas gracias a una depurada técnica

Debido a la profunda transformación que reciben los temas elegidos, por el tratamiento de-constructivo podrían ser consideradas como “adaptaciones” o “versiones”.  Con el tiempo, su estilo se volvería más incisivo y a la vez expansivo sin perder poder descriptivo y poético. En el vol 4 y último incluye tres composiciones propias que se van abriendo camino en la melodía desde el cruce de líneas y la disolución progresiva de los motivos.En posteriores trabajos a esta serie (el desigual y eléctrico Anything goes y Live in Tokyo, a piano solo), Mehldau indagaría en un planteamiento que implica una polaridad cronológica y estética en la selección Gershwin, Cole Porter, Judy Garland y Radiohead, Nick Drake, Paul Simon.