Marco Mezquida

“Busco esa idea de viaje o de trance para mí y para el público”

Ya lo dijo el promotor bilbaíno Gorka Reino una noche ante su público: “Si Marco Mezquida está hoy aquí, eso significa que hay 20 proyectos parados en Barcelona”. En el año más extenuante imaginable ha publicado con su nombre dos discos a piano solo, uno a dúo con el contrabajista Manel Fortiá, además del recién estrenado Cantabile a trío con el saxofonista Bill McHenry

Músico indispensable, es un secreto a voces cuya ubicua presencia se reparte, en el último año, a lo largo de 170 conciertos en los más variados contextos y proyectos, entre la escena barcelonesa del free jazz y la improvisación libre, tocar como solista el Rhapsody in Blue de Gershwin, acompañar a la cantante Celeste Elías o participar en enfoques aflamencados junto a Guillermo McGill o Marc Miralta.

Entre tanto proyecto ajeno y tanto viaje quedaba agazapada una necesidad: la llamada íntima que todo músico alguna vez recibe de su instrumento. Mezquida dio alas a su faceta solista en La hora Fértil y Live in
Terrassa
y tocó el cielo en su recital del Palau de La música de Barcelona.

Foto: Nacho Rodado

Enfrentarse a un
concierto a piano solo es como elaborar en tiempo real un ensayo caprichoso
sobre el equilibrio entre la entrega absoluta y el control organizativo. Una
aventura descrita en un relato corto en el que el tiempo desaparece. Una ruta amena
hecha de recuerdos que nunca han pasado, que usa los recursos de la razón y de
la sorpresa. Eso es lo que estoy escuchando en estos momentos mientras conduzco
por Andalucía camino del encuentro con MAP, el estimulante y novedoso trío
formado por Marco Mezquida, Ernesto Aurignac y Ramon Prats.
Uno no es Manfred Eicher ni tiene la genial ocurrencia
de juntar al Hilliard Ensemble con Jan Garbarek mientras cruza en coche, en esa
estampa poética que ilustra las portadas de sus publicaciones, el solitario y
estremecedor paisaje volcánico de Islandia. Escucho furtivamente la grabación
del concierto a piano solo que ofreció el pianista el 4 de agosto en el Palau de la Música de Barcelona,
ante 800 personas entregadas…Sonrío y miro por la ventanilla, ahora soy una
de ellas…
Del equipo del coche de alquiler sale una música
asombrosa, un ritmo trepidante y texturas que pese a su desconcertante amalgama
de ruidos metálicos dejan paso a la melodía…Uff, esto es serio, me
digo…Porque si hay algo que realmente distingue a un artista sonoro de un
músico convencional es la capacidad o el potencial evocador del que dispone
para hacer que el oído sea más libre que el ojo. A Mezquida, como a otros
grandes pianistas que han explorado terrenos nuevos, le sucede esto. Quizá este
poder perturbador sea la clave para entender su estado creativo actual y, sobre
todo, su más reciente obra a piano solo. Claro y complejo en su articulación, su verso
melódico está hecho de oleadas de refinación, inconformismo y plenitud.
Como su música, estamos ante una
persona de gustos refinados, un hablar pausado y elocuente que acompaña de
gestos circulares y leves mientras charlamos de la predisposición anímica, el
sentimiento y la experiencia que supone encontrarse a solas con el piano,
delante del público. Algo que él mismo define como “una de las experiencias vitales
más ricas y sensibles que me ha brindado la vida”.
¿Recuerdas
tu primer recital a piano solo?
 

De joven en Menorca hacía audiciones de piano clásico y
conciertos de órgano en la catedral donde solía combinar improvisaciones libres
con repertorio organístico desde Antonio de Cabezón (prebarroco) hasta
Messiaen. Tocaba hasta 4 veces por semana en los “Matins a l’orgue”Recuerdo que por esa época ya estaba entusiasmado con los conciertos a piano
solo de Keith Jarrett y con 16 a 18 años quedábamos bastantes viernes por la
tarde con mis amigos y después de embriagarnos un poquito improvisaba durante
buenos ratos para ellos y todos volábamos. Eso fue realmente una de las
sensaciones musicales más motivadoras de mi juventud: sentir el poder de la
música improvisada en forma de largos discursos, sin pausas, y sentir la
reacción de viaje que experimentábamos los amigos y yo. Empecé a soñar con poder hacer eso de mayor, como Keith. Dedicarme a ser
concertista.

“Tocar solo fue la manera como empecé a descubrir y
explorar la música, y de algún modo sigo sintiendo como si conectase con ese yo
del pasado”
Supongo que por timidez no lo potencié públicamente cuando fui a vivir a
Barcelona a estudiar jazz y clásico en la ESMUC y no sería hasta que me
encargaron el concierto del Pianissim en 2011 para el Festival de jazz de Vic,
que oficialmente fue mi primer concierto público a piano solo. Fue 1 hora de
música sin parar hilvanando improvisaciones con ideas compositivas muy simples,
como cuando tocaba para mis amigos en la adolescencia. Se ve que fue memorable
y me alegré de haber aceptado el reto. Un año más tarde me animé a potenciar
estos “monólogos” paralelamente a todo lo que hacía con otros
músicos.”
Y del último
que ofreciste en Praga en diciembre, ¿qué puedes contarnos?
Pues que sigo sintiendo que el piano solo y la
música en general tienen un poder enorme en mí y en el público, y que después
de haber experimentado grandes sensaciones antes, durante y después de los
solos de estos últimos años veo claro que deseo potenciar este tipo de
conciertos aquí y en el extranjero. Me encanta tocar con gente en todo tipo de
formaciones pero actuar en solitario me ayuda a compensar la gran actividad
social que supone estar en tantos grupos. Tocar solo fue la manera como
empecé a descubrir y explorar la música, y de algún modo sigo sintiendo como si
conectase con ese “yo” pasado, que a los 7 años ya se aislaba del mundo tocando
solo el piano.
Actuar solo para mí supone superar ese paso íntimo que implica salir de casa
-en este caso a Praga- para ofrecer un monólogo. Eso es para muchos algo más difícil
de disfrutar, aunque me gusta porque a la vez permite vestirme con mi mejor
gala, y así fue en la capital checa. En el momento en que la música empezó,
sentí que se creaba una burbuja a mi alrededor y que ésta se expandía a toda la
sala de tal manera que de forma inconsciente todos respirábamos y vibrábamos
juntos.
(Hace una pausa, mira hacia ninguna parte y sigue)
La música tiene mucho poder en los seres vivos y
recordé lo maravilloso que es la universalidad de la música instrumental, que
no necesita de conocimientos previos ni etiquetas comerciales para poder disfrutarla.
Sólamente precisa de gente que se deje llevar -como yo- por el sonido, el
silencio y el momento.
“Somos seres individuales a los que nos toca vivir un momento y un lugar en la historia, como lo hicieron nuestros antepasados”
Me gustaría saber cómo te
preparaste para alcanzar ese estado de percepción entre el silencio y el
momento creativo, cómo llegaste a la hermosa ciudad checa, si fuiste solo y si  tuviste tiempo para ti

Esta vez fui solo y estuve paseando tres días
para darme el gusto de disfrutar de la ciudad y respirar un poco, pues venía de
varios meses de muchos conciertos y viajes sin parar, con mucha gente
alrededor, y necesitaba airearme, sentirme solo para pasear, pensar y dejar de
pensar.Me sentía feliz por estar en una ciudad tan bonita gracias a la música y por el
enorme año 2015 que estaba viviendo. Yo lo que deseaba de pequeño era ser
músico para poder viajar haciendo conciertos, y aunque a veces implica un ritmo
y un tipo de vida muy intenso me siento muy afortunado por toda esta actividad
que vivo, por haber viajado mucho más de lo que me podría haber imaginado,
paseando y comiendo en lugares increíbles y distintos. Un lujo, si encima la
música que hago seduce al personal como fue el caso de mi primer concierto en
Praga en el bello museo Antonin Dvorak.

¿Y qué hiciste?
Durante el día básicamente
caminaba, observaba…Esa fue una manera de concentración y predisposición para
el concierto. Siempre me pasa que de manera inconsciente voy dosificando mis
energías y concentración para estar lo más fresco posible a la hora de tocar.
Por eso pasear en silencio rodeado de belleza es más inspirador para mí que
tocar mucho durante el día o escuchar mucha música. También dormir me sienta muy
bien para apaciguar nervios y  controlar
la respiración. Esta sobriedad me sienta bien y me predispone para el momento
de salir al escenario.

…Y cuando todo acaba entre aplausos, debe ser un momento de embriaguez por
la música que has dejado y la cercanía del público…

Sí…La celebración posterior al
concierto rodeado de checos y checas muy alegres y agradecidos fue exquisita y
me divertí mucho viendo como de forma natural hombres y mujeres de 40 años se
pasaban botellas de vino para beber a morro por la calle o fumaban en los
restaurantes, unos gritaban más, otros cantaban… me sentía feliz de escucharlos
hablar en checo sin entender nada.

Creo que los checos tienen un
espíritu más alegre y desenfadado que el español medio de hoy en día. Tengo la
sensación de que en España estamos ahora más reprimidos y deprimidos, entre el
“querer ser europeo”, la vigilancia de cámaras, la policía y las redes
sociales… Se está perdiendo algo de chispa por miedo. No sé, quizá me
equivoco, pero tuve esa sensación.

 

“Tocar solo es puede ser algo difícil de disfrutar, por eso no abundan los pianistas de jazz o improvisadores
que cultiven el formato en solitario, porque el monólogo implica desnudarse para ofrecer algo íntimo y sincero”
Decía Jarrett que para él un concierto a
piano solo era un ejercicio de “autoconocimiento”. ¿En qué medida un concierto
de estas características mide el nivel creativo, técnico y emocional de un
pianista?

Cada uno tendrá su manera de hacer, para mi cada concierto en solitario merece
un pequeño ritual. Me preparo mentalmente los días previos y algo de mí se
consume por la mezcla de sentir la presión y las ganas de que llegue el
momento. Es una predisposición o visualización mental que hace que todo mi
cuerpo y mente esté preparado y concentrado. También pienso en la curva del
viaje. Y también pienso en la ropa que me pondré, algo que a priori suena superficial
pero es verdad que me gusta pensar en qué chaleco o qué zapatos me pondré para
tal ocasión. A veces pienso que en los instantes previos a un concierto me
animo y concentro como un torero antes de salir solo al ruedo. No rezo pero
casi.Es algo que debe imponer respeto, basta ver las fotos en las que estás solo frente al público…

Es que cada concierto supone un ejercicio de concentración y conexión conmigo mismo
muy fuerte, influye mucho cómo me siento y gracias a la música consigo potenciar
ese sentimiento o transformarlo. Toda la energía que gasto los días previos incluso mientras duermo es fuerte
pero después del concierto siento que la recupero y más gracias a la respuesta
de la gente, de mi felicidad de la adrenalina y euforia. Aunque a veces también
me he quedado un poco vacío por haber pasado esa cita tan esperada.

“No
soy  inventor de nada ni tampoco quiero
ser original a la fuerza. Hago lo que humildemente me pide el cuerpo y me
apetece, y lo ofrezco como mejor puedo, con amor, fe y respeto, pero también
con irreverencia”
A piano solo experimento otras maneras de hacer y concebir el tiempo y el
espacio durante el momento de la música, pues sigo buscando esa idea de viaje o
trance para mí y para el público… Siempre intento explorar y encontrar
caminos para poder crear y volar con libertad sin los estigmas del pianista
clásico o del de jazz. Además, no me considero esclavo del instrumento, o de un repertorio. Mi idea no es proponer un
listado de canciones, lo que quiero es proponer experiencias que puedan seducir del más exquisito oyente al más mundano.
         

El paisaje va cambiando mientras el coche avanza, también la música de Mezquida lo hace a cada momento. Nada se impone, sólo se expresa. Doy un respingo en el asiento, me sobreviene la misma sensación como cuando escuché por primera vez el Köln Concert. Levanto el pie del acelerador…

Volviendo al autor de una obra popular contemporánea como el Köln Concert, que ha unido públicos de estilos casi antagónicos,
qué opinas de esta obra y cuáles son, en perspectiva, las cualidades que más te
interesan de estos conciertos “totalmente improvisados” de Jarrett.

Me apasionó Jarrett porque en sus conciertos en solitario sentí que siempre
había una búsqueda y una entrega personal y vital. Él se desvive por el sonido
que emite, por su fraseo. Su vida se consume y se retroalimenta a través del
piano. Y me apasionó Jarrett porque podía aunar de una forma muy atractiva todo
su alto bagaje musical y todo su portento técnico. En él habita la tradición de
la música clásica europea con el groove, el gospel, el blues… Keith es capaz
de ser popular y culto, sencillo e intelectual, su control del tiempo y del
espacio para articular una historia libre es genial, como el sonido, el rigor,
el lirismo, la contención y la explosión, el trance.
Buena definición del arte musical
de Jarrett y de la intensidad con la que vive sus conciertos en solitario…
Keith es un gran improvisador, y aunque ya lo he escuchado mucho siempre me
sorprende cómo mantiene tan alto nivel de transcendencia. Sus conciertos tienen
ese punto de culto, de experiencia casi mística y a la vez de artista casi pop.
Para mí esa idea es de lo que me atrajo y atrae más de la música. Y eso lo
tienen solamente unos grandes nombres de la historia… Bach, Beethoven,
Stravinsky, Coltrane, Paganini, Wagner, Ligeti, Shankar, Hendrix… 

“Hay algo fundamental en el recital del Palau de la Música, además de la construcción basada en la improvisación y un repertorio variado en temáticas, y es que se trata de un discurso renovado, exigente pero muy comunicativo a la vez”
Foto: Pablo Leoni

Como
el destino de todo viaje queda impreso en un billete, músico y público   toman asiento sin saber adónde les conducirá este concierto a piano solo. Ruta sembrada de brillantez y emoción, la técnica se despliega con impúdica jovialidad y efervescencia, así fue este acontecimiento musical en el
Palau de la Música de Barcelona…

¿Cuándo empezaste a incorporar
técnicas de piano extendido?

Mi profesor de jazz en Menorca Suso Gonzalez fue el primer improvisador que
conocí. Él experimentaba con el lenguaje del jazz pero también con aspectos más
contemporáneos y él fue el primero en descubrirme el mundo del arpa del piano.
Escuchábamos juntos obras de John Cage y George Crumb. Y cuando tocábamos a dos
pianos o a 4 manos siempre jugábamos con el arpa. Con mi primer maestro de
piano y luego órgano Tomé Olives también experimentábamos con la improvisación
y ya en la ESMUC tuve de maestro a Agustí Fernández que es un experto en las
tímbricas del piano y un experimentado improvisador. En los últimos años he
tenido mucha afinidad con él y he aprendido muchas cosas que me han inspirado.

“Me interesa saber
de dónde vengo pero también olvidarlo. He venido al mundo a ofrecer lo mejor de
lo que soy”
De este concierto en el Palau que me pasaste me interesa mucho el asombroso tratamiento melódico-rítmico que
realizas y también cuando combinas el sonido natural con esos elementos de
percusión resonante que empleas, mediante panderetas y maderas sobre las
cuerdas. Creo que el uso que haces de estos recursos asociados a estilos
musicales como el rock&roll con una actitud pop pero también clásica
contemporánea, supone, según yo lo veo, una cuestión diferencial que a la vez acerca
tu mensaje al público…
Para mí hay algo fundamental en él, además de la construcción basada en
la improvisación, la elección de un repertorio variado en temáticas y la
disposición del mismo en el programa, y es que se trata de un discurso
renovado y exigente pero muy comunicativo a la vez. Una música plena de motivos
e influencias contemporáneas que se disfruta desde el intelecto y también
bailando, si quieres…Algo que a las audiencias de jóvenes que compraban el Köln
Concert
en 1975 también pudiera pasarle, cuando escuchaban mezclados música
clásica y rhythm & blues, voces gospel y melodías de standards con música
repetitiva y atonal… 

Me he hecho esta pregunta con otros grandes
pianistas que me han conmovido  por su
caudal creativo y argumento estético en solitario, como supongo también te ha
sucedido a ti…¿existen límites para la creatividad y esa búsqueda de la “belleza”?


Para mí la música sigue siendo un espacio fértil,
como un huerto bien abonado que, aunque se haya sembrado mucho y
maravillosamente bien durante siglos y siglos, uno puede encontrar cómodamente
su espacio para poder crear y jugar despreocupado. Somos seres individuales a
los que nos toca vivir un momento y un lugar en la historia, como lo hicieron nuestros
antepasados. Me interesa saber de dónde vengo pero también me interesa
olvidarlo, perder el apego para sentir que nada es importante y que mi objetivo
es ser cada día más libre y que mi espíritu creativo no se vea mermado por los
pesos pesados de la historia.Si no pensase así no viviría tan vitalmente, no hubiera hecho ningún Palau, no
haría ningún disco, no haría ninguna canción. Pienso que no soy inventor de
nada y que tampoco ni quiero ni deseo ser original. Hago lo que humildemente me
pide el cuerpo y me apetece, y lo ofrezco como mejor puedo, con amor, con fe y
con respeto, pero también con irreverencia. Ya no quedan ganas de idolatrar a nada
ni a nadie. Me gustan muchos artistas muy diferentes de Gesualdo a Paul Bley, de
los Beatles a Leo Masliah, pero ya no idolatro a nadie…”

¿Y qué nos dices de tu compañero de
aventuras?
(Risas)…tampoco venero al piano, es un mueble que para un rato
está bien.+ MARCO MEZQUIDA TRIO