El cine de González Iñárritu es el del momento y no hay discrepancias sobre el reconocimiento que cosechan sus películas. En su obra hay un compromiso por la veracidad del relato. No escatima ni sobran detalles para que su narración tome el ritmo de los hechos. Del ambiente teatral claustrofóbico y obsesivo que dominaba en vertiginoso plano secuencia de Birdman a los espacios abiertos dominados por la Naturaleza de “El Renacido” hay justamente un año. En ambas películas subyace el prototipo de un héroe.

Héroe sin querer haberlo sido, estrella cinematográfica sin otra luz que la del pasado de su personaje alado, el ambicioso actor que interpreta Michael Keaton en Birdman se enfrenta a sus miedos y deseos y también a sus retos del presente. Hugh Glass, el personaje de Leonardo Di Caprio en The Revenant es un hombre movido por la sed de venganza que también está dividido entre el pasado, evocado junto a su mujer india asesinada, y un presente hostil y violento. Si el neurótico personaje de Keaton se movía entre el deseo de reconocimiento y la realidad, la suya es una lucha cruda por la supervivencia y por una causa: vengar a su hijo.

La fragilidad del hombre en la Naturaleza es lo que refleja Iñárritu con mirada hiperrealista. Es un mundo hostil y violento el de los hombres, pero también el de su entorno natural

El relato se remonta a 1820 y se sitúa entre Dakota del Norte y Dakota del Sur, estados que están cerca del Canadá. Un grupo de tramperos se abre paso en el duro invierno en un terreno doblemente inhóspito tanto por el clima y el relieve como por los ataques de tribus indias, que ven cómo invasión la explotación indiscriminada de sus recursos.

Hay una frase que Hugh Glass le repite a su hijo Hawk. Es una exhalación, un aliento para aferrarse a la vida como él cuando en un sueño se agarra a un árbol. La fragilidad del hombre en la Naturaleza es lo que refleja Iñárritu con rigor hiperrealista, la majestuosidad del paisaje le sirve de decorado. Es un mundo hostil y violento el de los hombres, pero también el de su entorno natural.

Iñárritu refleja con rigor hiperrealista la majestuosidad y belleza de un paisaje que le sirve de decorado vivo amenazante

 

Sonidos de montañas y hombres

El reto marcado en la elaboración de esta banda sonora podría resumirse en dos conceptos: electrónica frente a naturaleza. El mismo dúo que forman Ryuichi Sakamoto y Alva Noto en cierto modo se basa en la ampliación dialéctica entre piano y elaboración digital.

La música como tal no aparece hasta bien entrada la película, antes hay un tratamiento abreviado hecho de motivos aislados y melodías entrecortadas. Algo que recuerda un poco a la lejana banda sonora de Merry Christmas Mr. Lawrence. Antes lo que acompaña a las imágenes es un tejido sonoro turbador que se puede resumir en sonidos de tambor (indios) y de viento. Es decir, contraste entre materia y planos, sonidos profundos, densos y graves y oleadas que envuelven a la amenaza latente del entorno.

Alva Noto y Sakamoto post-piano

Hay varios elementos que se usan para adecuarse a una película en la que silencio, respiración y espacio son fundamentales. Por un lado uso de motivos aislados y suspendidos, como si fueran lanzados al viento (piano o violonchelo). Por otro la construcción de instantes cargados de tensión, o cómo describir una situación de amenaza sin usar los recursos expresionistas que ya Hitchcock y Bernard Herrmann usaran. Lo hacen a través de una percusión sacada del piano (tratamiento digital) que funciona como latidos o pulsos, arropados por un eco amplio y turbio cuya densidad se desvanece en la amplitud del paisaje.

La originalidad de esta banda sonora está en que no pretende funcionar como tal, sino fundirse en la historia y el paisaje

A medida que la película avanza, los sonidos de percusión tratados electrónicamente crecen en fragilidad con el uso de cuerdas y la aparición de una melodía que antes sólo se asomaba. La trascendencia y cierto lamento repetitivo de los arreglos para cuerdas nos recuerdan a la música del estonio Arvo Pärt. Justo hacia el final alcanzan su clímax orquestal en la escena de la Iglesia arropados por figuras que vibran a su alrededor.

Los sonidos se humanizan con la melodía. Electrónica y orquesta describen su propio paisaje. Los volúmenes ahora trazan líneas. La mano del hombre dibuja un paisaje en el que resuena el sonido del viento y tambores.

 

Artista:Ryuichi Sakamoto & Alva Noto
Titulo:The Revenant (Original Motion Picture Soundtrack)
Sello: Milan
Año
: diciembre de 2015