Jazz, Nueva York en los Locos Años 20

El jazz como el género más popular y cosmopolita de una época en la que empezó a  ser grabado. El jazz como espectáculo y como forma de vida de la modernidad de una nueva clase media negra. El jazz y una estimulante ciudad como luminoso escaparate. Esta  antología es todo un regalo para el buen aficionado, por el cuidado con el que ha sido hecho y  porque reproduce el aroma añejo de las letras y el color sepia del papel.  Pese a las críticas, Jazz… Nueva York en los locos años 20 (Taschen) no pretende ser un ensayo; muy al contrario, su intención, y de ahí su valor en nuestros días, es ilustrar una época y servir de precioso objeto divulgativo. 

 

Los ecos de sombra de la Primera Guerra Mundial parecen disolverse en el rocío mañanero de Central Park. Nueva York era ya un hervidero de gentes de todas partes. Los inmigrantes europeos habían protagonizado la mayor parte del crecimiento demográfico a comienzos del siglo XX. Las empresas automovilísticas de Detroit empezaban a contratar mano de obra negra, lo que atrajo a muchos que del sur a destinos en el sur por ciudades del norte. Las canciones de trabajo de algodón sonaban a otra coas con el rugir de los motores. El piano también sonaba distinto, mucho más excitante, atrevido y presuntuoso el de Jelly Roll Morton, su pieza freakish (título con cierto sabor yiddish) abre el disco que acompaña a ilustra en sonidos a este precioso libro.

La banda sonora del jazz grabado en esta ciudad se inicia el 6 de febrero de 1917 con la Original Dixieland Jazz Band. Nueva Orleans sigue presente en este estilo que se urbaniza con las nuevas clase social negra que ya estaba instalada y las que van llegando. El stride piano y Harlem, el centro de autoafirmación negra en la ciudad, es el barrio, con 200.00 habitantes, que equilibra el peso de los popes del jazz blanco como Walt Whitman. En el Harlem se cocina el nuevo sonido de la modernidad urbana que representa Nueva York, aunque algo más abajo, hacia Broadway, podías disfrutar pidiendo las canciones de moda en la zona del Tin Pan Alley, donde un jovenzuelo llamado George Gershwin, el que escribiría Rhapsody in Blue, prestaba sus inestimables servicios al piano. En esa área se instalaría la incipiente industria discográfica que acogería en 1920 primera grabación de blues de una mujer, Mamie Smith, antes que otra reina Smith, Bessie.

El libro deja un espacio personalizado a las figuras más populares del jazz y el blues de la época,  como Jerry Roll Morton, Fats Waller, Duke Ellington,  Pete La Rocca o Bessie Smith…En la imagen superior, “El rey del jazz”, Louis Armstrong. Abajo, la inefable Joséphine Baker, icono transgresor del estilo de moda, el charlestón

 

Jazz y blues, la construcción de un sonido de las clases obreras y de las más dinámicas y acomodadas de Manhattan y de los barrios donde se van asentando los recién llegados. Y con el cine, todo cobra otra dimensión cuando se enciende la radio…Jazz por todos lados, en directo desde ellos estudios, en los clubes, en los restaurantes, por la calle, bailado, cantado o tocado….Luego llegarían las big bands, la jungle music, el sonido contagioso, elegante y popular del jazz de Benny Goodman, un judío en los altares del swing al lado de alguien de gustos más refinados si cabe como Duke Ellington, el jazz de salón con su baile, su musa desnuda Josephine Baker o sus entertainers, el virtuoso del piano Fats Waller o el histriónico orquestado Cab Calloway. Empezaba la década de 1920, los locos años veinte, la era del jazz de Scott Fitzgerald, y Louis Armstrong llegaba desde Chicago con el sonido caluroso con sus hot five para grabar en 1925.

El libro discurre bellamente y con ese acabado de producto de lujo cercano y sin peso (pese a su tamaño llama la atención su manejabilidad), señalando las personalidades en su contexto, haciendo relatos amenos con leves apuntes estéticos y apoyándose en historias salpicadas de pequeñas anécdotas. Dos alemanes entusiastas, tan amantes del jazz clásico como de Nueva York, han hecho posible este manual. El trabajo ilustrativo, distribuido a dos páginas a modo de separación y de nudo temático, corre a cargo de Robert Nippoldt mientras que los textos y la investigación de campo la ha llevado a cabo Hans-Jürgen Schaal con imágenes representativas de los cambios sociales y de la propia ciudad.

Una gozada de otra época, un lujo al alcance de todo buen aficionado.

Ilustración que reproduce una foto de la banda de Glenn Miller, compositor que aparece a la derecha al trombón

 

 

Jazz. Nueva York en los locos años veinte

Robert NippoldtHans-Jürgen Schaal
Tapa dura con CD, 21,6 x 34 cm, 144 páginas

ISBN 978-3-8365-4