LAS CANCIONES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

WILLEM BREUKER KOLLEKTIEF
El frente unido
holandés

Extensión
alegórica de los principios democráticos que deben regir una nación, implícitos
en la famosa cita de Abraham Linconl (“…and that government of the people, by
the people, and for the people, shall not parish from the earth”) y la sentencia
del poeta decimonónico inglés William Morris (“I don`t want art for a few any more than education for a few or freedom for a few” [1])
sirven de pilar ideológico a la creación del Willem Breuker Kollektief

 Por Jesús Gonzalo @noiself 
 

Fundado en 1974 pero “haciendo ruido” ya desde finales de los 60, el Willem Breuker Kollektief representa en la escena holandesa (junto a la ICP Orchestra o el Marteen Altena Ensemble) una tesis pionera, rigurosa y liberadora. Su espontaneidad se nutre de unos arreglos que convierten el rigor de la escritura en un mensaje bienhumorado, gracias no sólo a la improvisación sino al folklore y el teatro

El Willem Breuker Kollektief (WBK)
nace en 1974 bajo el sino inconformista de quien toma su nombre, alguien que
había participado en la joven escena free europea (Brötzmann, Globe Unity de
Schlippenbach
) curtida en la experiencia compartida (AEOC, Steve Lacy). El
carácter antiacadémico,  antes quizá
trasgresor, de Willem Breuker [2]
abarca distintos géneros bajo un paraguas instrumental lo suficientemente
sólido, versátil y jovial como para dar cabida al jazz (del dixieland al free),
obras de autores contemporáneos populares y parodia. Tesis pionera, rigurosa y
liberadora, fundamentalmente instrumental aunque con debilidades vocales (Loes
Luca), la espontaneidad del WBK se nutre de unos arreglos que convierten
el rigor de la escritura en un mensaje comunicativo y bienhumorado, gracias no sólo a la improvisación sino en tanta e igual medida al verse nutrido de folklore y teatro.
                     
Con
Kurt Weill como principal paradigma de un estilo híbrido entre lenguaje culto y
popular, el WBK siempre ha elegido para sus recreaciones a compositores de la
primera mitad del siglo XX que tenían como denominador común la trascendencia
de la música del “pueblo” en una obra de tradición clásica pero vocación
antiacadémica: Antheil, Gershwin o Silvestre Revueltas [3]. El
hecho de que antes o después (que Haden y los suyos) tomaran contacto con las
canciones de la Guerra
Civil
española, abundando en las afinidades políticas de su
líder, era cuestión de tiempo. 
WILLEM BREUKER 
(Amsterdam 1944- 2010)

 “Gusta de la distancia del modelo americano. Prioriza su pensamiento compositivo sobre lo demás. Es la libertad y el rigor. La pasión. El sentido teatral. El humor, la ironía. La decisión total de la música en todos sus aspectos creativos, funcionales y divulgativos. El espíritu con el que se vive y se es músico.” 

Pino Minafra

Condicionado
quizá por el proverbial carácter que se nos atribuye a los latinos (a
diferencia del tono interiorizado de Haden y Bley), el WBK interpreta El
tren blindado
(directo) y La
Santa Espina
ciñéndose
casi literalmente a la melodía e imprimiendo una velocidad festiva que se
recrea en el juego polifónico y virtuoso de la agrupación. No llegan a cuatro
minutos entre los dos. El tren blindado, en alusión al poder arrollador de los
trenes de la Revolución Rusa,
tenía los arreglos del compositor Rodolfo Halffter[4] y
fundía las estrofas de Yo me subí a un pino verde (antigua
canción popular recogida por Lorca, cambiada para la ocasión: “Yo me subí a un
pino verde por ver si Franco llegaba, y sólo vi un tren blindado lo bien que
tiroteaba…”), con el énfasis puesto en la victoria que proporciona el
estribillo de ¡Anda, jaleo!

 El tren blindado y La Santa Espina son las adaptaciones que Willem Breuker realizó tras la escucha del LP Chants de la Guerre d`Espagne en  el sello discográfico de referencia musicológica Le Chant du Monde

Tanto el principio como el final de la versión
del WBK es semejante al popular, pero inmediatamente desde el primer apunte
introductorio los vientos se dividen para ir descomponiendo la melodía en
pequeños motivos que con precisión puntillista van tejiendo. El resultado
combinado y veloz de estas voces en primeros, segundos y terceros planos produce
un efecto de ornamentación recargada y desafiante sin dejar de ser fluida. Los
instrumentos deletrean así en distintas voces el texto que en el original era
sólo matizado. La
Santa Espina
reposa en la conjunción de metales de
mayor y menor cuerpo y la presencia vientos de madera (el tiple, instrumento
típico de la sardana, pertenece a la familia de los oboes) y flauta, que en el
original abre el tema. La identificación es evidente de principio a fin aun
cuando el ritmo sea más urgente.
Incluidas
en Celebrating
25 years on the road
 (imagen superior), El tren blindado y La Santa Espina
son las adaptaciones que Willem Breuker realizó tras la escucha del LP Chants
de la Guerre
d`Espagne
en Le Chant du Monde, un registro de referencia musicológica.
A mediados de la década de 1990, el Kollektief interpretó en directo piezas del cancionero
español recogidas en esa grabación; nunca después fueron reunidas en un disco
monográfico.  

[1] Cita recogida por el  presidente del Willem Breuker Kollektief
-Sjaak Hubregtse- en el  disco-libro Celebrating 25 years on the road del
grupo.
[2]
Pino Minafra
dedicó estas palabras a Willem Breuker: “Gusta de la distancia del modelo
americano. Prioriza su pensamiento compositivo sobre lo demás. Es la libertad y
el rigor. La pasión. El sentido teatral. El humor, la ironía. La decisión total
de la música en todos sus aspectos creativos, funcionales y divulgativos. El
espíritu con el que se vive y se es músico.”
[3] El autor mexicano se unió de forma personal y espontánea a la
delegación de su país, liderada por Octavio Paz, para participar en el Congreso
de Escritores contra el Fascismo celebrado, tras pasar por Madrid, en Valencia
en julio de 1937, donde conoció a Rodolfo Halffter. Se cree que Revueltas
participó activamente en la contienda. Su más célebre composición, Sensemayá,
grabada por el Willem Breuker Kollektief en un disco publicado con el mismo
título en 1985, fue escrita a su regreso de España, entre 1938-39, un año antes
de su muerte.
[4] Rodolfo Halffter fue
alumno de Falla, participó en las misiones pedagógicas y estuvo vinculado a la Residencia de Estudiantes
de Madrid. Formó parte de la llamada Generación del 27 o de la República, en conexión
con la literaria. Se exilió en México.