La música del brasileño, nacido en 1947 en Carmo, pueblo situado no muy lejos de Río, de padre libanés y madre siciliana, crecido en un ambiente que favorecía la conexión con la música de tradición europea, siempre se ha situado en un punto intermedio entre la música académica y la autóctona del choro, el samba y los sonidos del Amazonas.

Su figura se hace visible desde los años al incorporar en su estilo la propensión hacia formas improvisadas. Llegan así sus trabajos de los 70 y 80 para ECM. Esa evocación folclórica del estilo se construye sobre piezas originales y no esconde la trascendental herencia del compositor Heitor Villa-Lobos y sus estudios para guitarra y bachianas brasileiras. En la escritura de Gismonti se produce una revelación espontánea de su acervo cultural, ya sea en formatos orquestales como en otros más pequeños, ya sea incluso si toca el piano (su primer instrumento académico) como la guitarra (aprendida de manera autodidacta). Como suite, pieza o rapsodia, el mensaje del autor –siempre despierto y alegre como la mirada de un niño– adopta una apariencia fluida en la que la refinación clásica-contemporánea conecta con el paisaje cotidiano desde la espontaneidad  y la vitalidad.

Antes pianista que guitarrista, Gismonti tocaba este instrumento desde los 5 años. Con 20 partió a París para estudiar con Nadia Boulanger tras pasar por las manos de Jean Barraqué. Fue ella quien le impulsó a inspirarse en su acervo cultural brasileño tras nutrirse de los impresionistas y Stranvinski. De vuelta a Brasil realizó un viaje al interior del Mato Grosso con los indígenas Xingu y luego hasta Villa-Lobos, las bachianas y el choro

 

Su estilo resuelto, veloz y positivo, adquiere expresiones muy distintas cuando se acerca al piano o la guitarra. Es como si de dos músicos distintos se tratara. La cuestión está en la técnica que desarrolla más convencional en el piano que en la guitarra. Empezó a curiosear con ella de manera autodidacta con 17 años. Con el tiempo hizo suya una 8 cuerdas (Solo), para pasar luego a una de 10 (Dança dos Escravos) y finalmente la que hoy usa de 14 (Infançia). Su prodigiosa y original técnica, en la que cruza con asombrosa agilidad  varias líneas melódicas y un toque de percusión pulsada en ostinato sobre las cuerdas del mástil (slide), apoyándose en su mano izquierda de pianista, recuerda el sonido metálico del berimbau.

Gismonti fundadaría su propio sello Carmo, más dedicado a una exploración del teclado y los sonidos del amazonas que en sus trabajos acústicos para ECM. La más célebre de sus colaboraciones fue la que le unió a Jan Garbarek y Charlie Haden en Mágico y Folk Songs, aunque no duró mucho pues Gismonti no se siente cómodo en encuentros interculturales pese al incuestionable valor de ese con noruego y estadounidense.


Grabadas en el Teatro Amadeo Roldán de La Habana en agosto de 2006 Sertôes Veredas son siete piezas incluidas en el primer disco de los dos que componen Saudaçôes (2009). Su narrativa y un discurrir en forma de suite casi fotográfica, con orquesta de cámara pero sin instrumento solista, nos recuerda dos obras señaladas del autor y publicadas  en ECM: el cuarteto Infância en la también suite Natura festa do interior en Musica de Sobrevivenciâ y los arreglos orquestales elaboados para Meeting Point.La elección en esta suite del conjunto cubano Camerana Rameu dirigido por Zenaida Romeu (ya antes colaboró con otro director-guitarrista cubano, Leo Brawuer) resulta perfecta para alcanzar, con la complicidad femenina de sus componentes, la expresión de color y ritmo mestizo que une tradición europea y americana.

 

El segundo disco, grabado esta vez en Río de Janeiro en abril y mayo de 2007, se consagra a la interpretación del instrumento brasileño –insistiendo en el hecho culto y popular – por excelencia: la guitarra. Para ello, acompañado de su hijo Alexandre, se recogen piezas incluidas en algunos de sus discos más celebrados, como Dança dos Escravos, Zig, Zag, LundúPalhaço o Carmen.
Este trabajo de Gismonti en 14 años, último hasta hoy, nos trae el estreno de piezas de cámara (una contenida en el lejano Saudades de Vasconcelos) inspiradas en la exuberancia racial de Brasil y la compenetración solista a dúo de guitarras para diversas canciones. Un disco sin sorpresas donde el músico realiza una lectura sobre sí mismo y sobre una idea, quizá ya un recuerdo, de una tierra.

SAUDAÇÔESEgberto Gismonti guitarra. ECM-2009. ECM-Distrijazz

Fotos © Roberto Cifarelli RSI