Para poder entender su influencia en la creación de finales del siglo XX, sirva de ejemplo el Kronos Quartet. El célebre conjunto de San Francisco ha desarrollado la pluralidad del hecho contemporáneo concitando, en un discurso global posmoderno y riguroso, autores de regiones no occidentales.

Cuando se quiere definir a alguien como Lou Harrison (1917-2003), catalizador  de sonidos entre Oriente y Occidente, de músicas antiguas europeas o amerindias, se le califica como “ecléctico”. Padre del llamado “american gamelan”, ha sido el precursor de un diálogo intercultural explorativo que parte del magisterio de Henry Cowell y Arnold Schönberg y comparte la fascinación por las percusiones metálicas del gamelán con John Cage desde la temprana Double Music (1941).

“Lou Harrison habla como si fuese muchos personajes y en muchas lenguas distintas”

Virgil Thompson

Las Exposiciones Universales eran acontecimientos iniciáticos. Debussy primero -luego Messiaen- exploraría una nueva dimensión del color atraído por las culturas orientales. Los americanos, deudores de la idea del “hazlo tú mismo” que ofrece la versión músico-inventor, se acercan a estas culturas casi de manera directa en la reproducción del sonido. Charles Ives (quien apoyaría a Harrison en sus comienzos) emplea el cluster, Cage construye el piano preparado, Harry Partch su propio arsenal, Terry Riley traduce la tradición musical de la India con teclados. Desde la década de 1940 Harrison construye su versión americana del gamelán (significa “orquesta”), conjunto del que dijo “es el más hermoso del mundo”. Sería en 1935 en el curso de Henry Cowell “music of the people of the world” cuando se le abrirían los oídos a Asia.

Lou Harrison y John Cage

En junio de 1939, ya instalado en la que sería su ciudad, San Francisco, procedente de su Portland natal, asiste en el pabellón de las Indias Holandesas Occidentales, dentro de la Golden Gate International Exposition, a un espectáculo de gamelán indonesio. Tras una etapa neoyorquina de la que salió emocionalmente tocado, entre 1943-47, regresa a California. En 1949, su amigo cercano Virgil Thompson le deja el libro de Harry Partch “Génesis de una música”, ensayo que le ayuda a establecer un criterio de afinación para su planteamiento. Decepcionado de los modelos de composición serial y contrapuntística, se sumerge de lleno en su propio lenguaje con la publicación en 1951 de Suite for violin, piano and small orchestra, dividido en dos gamelán. En sus propias palabras, eran “imitaciones aurales de sonidos generalizados del gamelán”.

Harrison hizo posible una obra original tomando elementos preexistentes en un modelo que evitaba el pastiche, manteniendo los rasgos distintivos de un creador de la costa Oeste. Pese a su fascinación por el gamelán, trabajó desde márgenes y recursos occidentales sin ser heterodoxo

Tras escribir Ongaku, en 1961 viaja a Japón y estudia percusión coreana y taiwanesa. Estas experiencias marcan la sonoridad de una de sus obras más representativas, Concerto in Slendro, basada en una afinación pentatónica con características modales del concerto grosso de Vivaldi.  Harrison titula sus obras en ese cruce entre el canon clásico y el esperanto, como en la obra con coro de voces La Koro Sutro (“el corazón de sutro”, 1973). Double concerto for violin and cello with javanese gamelan (1982) engrosa este grupo inspirado por la música de Indonesia, lugar que finalmente visitó en 1985. El eclecticismo de Harrison abarca también formas antiguas y barrocas, como en sus numerosas piezas para clave, y del periodo sinfónico en el apasionado y vehemente Piano Concerto (en versión de Keith Jarrett de 1985).
 

Double Music, obra temprana hecha con John Cage, es una pieza exclusivamente para percusión y cuatro ejecutantes, con instrumentos de distinta afinación metálica que se sitúa en el periodo de génesis en la construcción del piano preparado y ya sugiere el timbre del gamelán indonesio

En su repertorio de cámara destacan String Quartet Set (1979), que anuncia el trabajo para este formato con inspiración hindú de Terry Riley, el exigente y abstracto Varied trio o el poderoso Grand duo for violin and piano, que combina lirismo romántico con pasajes atonales. Pionero en el uso de la percusión, sus obras señaladas serían la citada Double Music (imagen superior del cuarteto con la partitura) y Song of Quetzalcoatl. En su versión sinfónica tendríamos la Third Symphony (1982), encuentro lujurioso y vitalista de oriente-occidente que explica el posterior Passages de Ravi Shankar y Philip Glass, o su fastuosa y descriptiva Symphony No.4, también llamada Last Symphony (1995)dedicada a leyendas de los nativos americanos narradas con gran expresividad en matices y en tonos gregorianos entre tambores por Al Jarreau.

Harrison hizo posible una obra original tomando elementos preexistentes en un modelo que evitaba el pastiche, manteniendo los rasgos distintivos de un creador de la costa Oeste

Autor que imaginó un mundo hecho de estampas viajeras y de la vieja  Europa, Harrison hizo posible una obra original tomando elementos preexistentes en un modelo que evitaba el pastiche, manteniendo los rasgos distintivos de un creador de la costa Oeste. Pese a su fascinación por el gamelán, trabajó desde márgenes y recursos occidentales sin ser heterodoxo. Buscó siempre el placer en el color, el énfasis melódico y el ensamblaje percusivo, sintetizando texturas, estructuras rítmicas y de afinación en un producto híbrido cuyo control recaía en él como autor, no el colectivo o tribal propio del estilo indonesio. Su apertura y diversidad de criterios apadrina toda una creación posterior americana abierta a sonidos de otras latitudes.