TIM BERNE

Incidentals

Tim Berne: alto saxophone; Oscar Noriega: clarinet, bass clarinet; Ryan Ferreira: guitars; Matt Mitchell: piano; Ches Smith: drums, vibraphone, percussion, timpani. Con David Torn: guitar en Hora Feliz (intro) y Sideshow.

Grabado en diciembre de 2014 en Rhinebeck, Nueva York.

  ECM 2017/Distrijazz

El personaje que representa Tim Berne (Siracusa 1954)  en las redes sociales, con su humor cínico, no necesitaría ninguna de estas líneas que le vamos a dedicar, ni un segundo de nuestro tiempo. En cambio, el músico sí lo sigue demandando desde el momento en que ofrece nuevas publicaciones, y van 4 en ECM,  una cada dos años con este mismo grupo, Snakeoil. Me explico. En una entrevista realizada por Anil Prasad en 2012, poco después del desembarcó en el sello alemán con un título dado por el nombre del  grupo, el músico decía dos cuestiones de interés. La primera era que nunca creyó que reseñas como ésta que usted está leyendo sirvieran de algo para promocionar su trabajo, como tampoco para explicar su música.

Debió de llegar a esta conclusión al llegar a un sello del prestigio de ECM, por el impulso en conciertos que supondría. De este modo dejó de publicar en su propio sello Screwgun, sobre el que en esa entrevista afirmaba,  con algo de cansancio por poner en marcha tanto disco desde finales de los 70, reservaría para proyectos pequeños y singulares como el reciente piano solo que hizo Mat Mitchell sobre su música. La segunda idea que exponía allí, con la intención de facilitar la asimilación de su sonido, es que no le gustaba que ese le tratara de “artista con mayúsculas”. Venía a decir que se sentía incómodo con la imagen de que su “arte de nivel” resultara “intimidante” para el público.

Berne siempre se sintió cómodo en un sonido de cámara  facilitado por un formato híbrido que podía venir marcado por la inclusión de un violonchelo con pedales, teclado, ordenador o guitarra, desde los trabajos en Fractured Fairy Tales, Bloodcount, Science Friction o Hard Cell

 

Pero sus directos y su publicaciones dicen otra cosa. Dicen que él en todos sus grupos hace música de nivel. Música que exige atención plena y que elude recursos manidos o prototípicos del jazz tradicional. Por eso es uno de sus mayores representantes en la idea contemporánea de este estilo, por esa combinación de formato acústico-eléctrico, composición-improvisación fijada y un sentido de la urgencia, siempre complejo en su trenzado de unísonos, a veces furioso otras abstracto y esquivo, que hace de su música un ejercicio nada inocente, más bien lo contrario: escucha apremiante y activa.

Tim Berne es contemporaneo y contestatario. Su arte es exigente y revelador, por lo tanto intimida. No debería arrepentirse de eso pues remover las conciencias es justo una de las características del hecho artístico contemporáneo. Su posición estética estaría situada en el expresionismo free (las ilustraciones de Steve Byram que le han definido hasta ECM lo son) y su último trabajo es un ejemplo más de ello. Plasticidad enmarañada y precisa, bellamente salpicada por oleadas de color y accidentes figurativos…

Snakeoil es un grupo que lleva desde 2010 evolucionando, aportando guitarra eléctrica (Ryan Ferreira se sumó en You`ve been watching me, 2015) donde es espacio eléctrico sólo se intuía en los unísonos. Esta propuesta es ya un tejido conjuntivo tan perfecto como anómalo, que demuestra, como en proyectos de hace 20 años como Bloodcount, que es en los temas largos donde la información acuciante y densa, los timbres y dinámicas colectivas dan lo mejor de sí:  Sideshow alcanza 26 minutos.
Tim Berne pasará a la historia. Entró con algo de incredulidad en ECM y ahora sólo dice maravillas de Manfred Eicher. Su directo es el que es: una precipitación constante e irreversible de contemporaneidad. Si él quiere decir que esto es un arte no intimidatorio, está en su derecho. A nosotros tampoco nos intimida, ni siquiera si pretende ningunear nuestra labor.