King Oliver Creole Jazz Band SF 1921

El  largo camino hacia la libertad

El único instrumento que ha incorporado el jazz a la música es la batería. Mientras el rito de la percusión en el resto de la comunidad esclava de, por ejemplo, la Habana o Salvador de Bahía, se ejecutaba en piel de tambor africano, en Nueva Orleáns, en la cuna del jazz, se tuvo que inventar un instrumento nuevo al estar aquéllos
prohibidos…

 
El sincretismo de los criollos (negros con sangre francesa) daría lugar al ragtime; por otro, del Delta del Misisipí descienden hasta Nueva Orleáns el  cajun negro o zydec y el canto profano del gospel originarían la base de toda las músicas afromamericanas posteriores: el blues. La unión de ambas, rag time y blues, darían lugar al proto-jazz, que ya sonaba aunque nunca se grabó, en la trompeta de Buddy Bolden, que emulaba la voz con vibrato de los cantos religiosos y el grito efusivo.
Se trata, desde los comienzos, de extender la tradición, de tomar el relevo de lo que otros legaron. Louis Armstrong hizo de lo que era una expresión popular localizada en una pequeña área de Louisiana algo universal. La partida primero a Chicago, de la mano de su mentor King Oliver (en la foto de cabecera), le llevaría como a muchos otros a Nueva York, la ciudad que imprimió carácter a un argot difuso y de connotaciones sexuales (jass) como era este género recién nacido. Pese al indiscutible origen racial del jazz, el primer disco lo grabarían los blancos de la Original Dixieland Jazz Band en 1917. El alma se vendía al registrar los sonidos, los músicos negros perdieron esa oportunidad por sus recelos ancestrales.
 Count Basie Orchestra en 1937
En los años 20, y desde esa ciudad a la que llegaban refugiados de todas partes, el jazz sedujo a compositores procedentes de la música clásica. Fueron los casos de Cole Porter, Paul Whiteman y el gran George Gershwin, quienes lo llevaron a las orillas comerciales y masivas del cine y de la canción popular. El blues , como la sociedad afromericana se urbaniza, la voz de Bessie Smith evidencia su transformación. Criado musicalmente en Harlem, Duke Ellington sería la gran figura de la composiciónen el jazz hasta su muerte. La refinación de su escritura inmortal bebía tanto del blues profundo como de Debussy. Él, Count
Basie y Benny Goodman inauguran la era de las grandes orquestas, “la era del swing”, “la era del jazz” como definió Scott Fitzgerald a esa época de grandes salones y del Cotton Club. El sonido dixieland de Armstrong -con sus Hot Five y Hot Seven- y Sidney Bechet seguía muy vivo, incluso en Paris, la capital europea del jazz. Allí se fraguó la fecunda alianza de guitarra y violín, música gitana y culta, de Django Reinhardt Stephan Grappelli.
Los años 30 y 40 quedan marcados por la Gran Depresión económica y la Segunda Guerra Mundial. La economía y la innata curiosidad de los músicos de jazz (siempre replanteando su arte) lleva a la crisis de las grandes orquestas. Nace el bebop: Charlie Parker Dizzy Gillespie cruzan vertiginosamente sus fraseos en saxo y trompeta a una velocidad antes impensable. El formato se hace pequeño, pero la libertad se agranda. Todo el espíritu del bebop se traslada a las partituras escritas por Tad Dameron y en el piano de Bud Powell. El latin jazz llega a Nueva York justo en ese momento. Chano Pozo y sus tumbadoras (tambores yorubas) se alían con Gillespie para crear el cubop. Machito y Mario Bauza crean la arquitectura orquestal de este ritmo antes afrocubano y ahora, por mor del cosmopolitismo, ya afrolatino. Billie Holiday Ella Fitzgerald serían las voces del jazz en esos años 40.
 Billie Holiday, Lester Young, Gerry Mulligan
Un jovencísimo Miles Davis sustituyó a Dizzy en el conjunto de Parker en la era bebop. Después se haría con su liderazgo, pero su carrera toma relevancia en los años 50. Al mismo tiempo que los distintos estilos y corrientes van abriendo la categoría de “jazz” en nuevas corrientes como el cool jazz (primero fue Miles, luego Chet Baker, Gerry Mulligan y Stan Getz), el hard bop y sus derivaciones (Sonny Rollins, Clifford Brown), el funky (Horace Silver y el sello recién nacido Blue Note), la tercera corriente (George Russell) y el jazz modal. Tristano en solitario, Monk Mingus por un lado, Miles Davis, Gil Evans y John Coltrane por el lado modal, abren vías inagotables y nuevas hasta el momento. Tras el verbo sincopado de Monk, El piano descubre una dimensión melódica nueva, clara, sólida e íntima, la música clásica penetra en el corazón de los standards de jazz con Bill Evans. Su trío (contrabajo y batería) toma el relevo de Oscar Peterson y Ahmal Jamal y lo trae hasta presente. El bello ruiseñor en la voz tiene nombre, se llamó Sarah Vaughan.
Miles Davis
John Coltrane 
Para despedir la década de 1950, John Coltrane y Bill Evans unen su genio a Miles Davis en la obra Kind of blue, belleza de serenidad clásica hecha de escalas simples, también llamados modos, y aliento intemporal. Son años convulsos el comienzo de los 60, años de activismo en pro de los derechos civiles de la comunidad negra norteamericana, es tiempo de gritar. Nace el free jazz de Ornette Coleman y Cecil Taylor, abriendo nuevos caminos que son llevados por Coltrane, antes de su sorpresiva muerte en 1967, al despertar espiritual del jazz. Desde la segunda mitad de una de las décadas más prolíficas (en las que nacen sellos sin los que se entendería ese decenio, como Candid y sobre todo Impulse!), Miles Davis vuelve a ser protagonista junto a su quinteto (Herbie Hancock-Wayne Shorter-Ron Carter-Tony Williams). En el extremo de la modernidad se sitúa una síntesis de actiudes y de búsquedas en los que se dio en llamar avantgarde o new thing (Don CherryAlbert Ayler y laAACM de Chicago) y personalidades “intergalácticas” como Sun Ra.
Joe Zawinul, el inicio del jazz globa
El colectivo AACM desde Chicago
Los 70 Miles Davis reinventa nuevamente el jazz. Su revolución estética incorpora una amplia y variada formación con esquemas muy abiertos a la estética del rock y con profusión de instrumentos electrónicos. Bitches Brew es la obra cumbre del jazz fusión, que abarcaría casi toda esa década y sería extendido más allá por los músicos que le acompañaron en esa aventura como Chick Corea, Jack DeJohnette o Joe Zawinul. Un pianista sobresale como ninguno otro, Keith Jarrett en sus célebres recitales a piano solo y con su cuarteto nórdico, entre otras aventuras impensables para un músico de jazz hasta entonces. En los ochenta el jazz entra en una especie de nebulosa paralizante. Ni las corrientes históricas del neoclasicis que trae Wynton Marsalis ni la vanguardia post free (si exceptuamos las figuras de Henry ThreadgillRoscoe Mitchell, Dave Murray o Steve Lacy) parecen convencer lo suficiente en este periodo de transición. Sí lo hace un guitarrista diferente a todos los anteriores fruto justamente de este periodo. Pat Metheny y su grupo crean un lenguaje global sin fronteras entre públicos.
Enrico Rava & Pat Metheny 
Wynton Marsalis
Europa pisa firme a la autoridad incuestionable del jazz americano de la mano del sello ECM desde los 70 tras impulsar el jazz nórdico, hasta hoy con nombres como Enrico RavaBobo Stenson, Enrico Pieranunzi, Michel Portal, Jan Garbarek, la Vienna Art Orchestra, Tomasz Stanko, Louis Sclavis o el triste y tempranamente desaparecido Esbjörn Svensson, entre otros, lo hacen posible de manera progresiva. En los noventa, un impulso renovado y carente de prejuicios de una nueva generación con una formación sólida y abierta hacer estallar la creatividad en mil direcciones. El jazz recupera su posición de música influyente que enriquece a otras mezclándose con estilos populares como el hip hop e interviniendo en la música electrónica comercial.
Louis Sclavis
Rock, world music, hip hop, electrónica, folk, el jazz se extiende desde finales de los 80 en todas direcciones, hacia el pasado también. Figuras de larga trayectoria como Dave HollandWadada Leo SmithHenry ThreadgillCharlie Haden, Keith Jarrett, Paul Motian Kenny Barron se ven arropados en este trabajo colectivo en la década de 1990 por mentes como las de John ZornJoe Lovano, John Scofield, Dave DouglasUri Caine, Steve Coleman, Bill Frisell, Tim Berne Marilyn Crispell o Ken Vandermark. En la estirpe de Bill Evans y Keith Jarrett y de una academia que mira al pop, desde mediados de los noventa hay un nuevo mesías en el piano:Brad Mehldau.
John Zorn y Masada, con Dave Douglas
Pasada la primera década de los 2000, todo lo que suscitó el cambio y variedad de los 90 se acentúa si cabe más aún, difuminando las fronteras entre el jazz avanzado, la música contemporánea y de cámara, el rock progresivo, el folk-blues y la improvisación libre y electroacústica. La nómina de imprescindibles del hoy en el jazz estadounidense la componen Craig TabornAvishai Cohen, Vijay Iyer, Esperanza Spalding, Ambrose Akinmusire, Kris Davis, Tony MalabyBen GoldbergJohn HollenbeckPeter Evans y un largo etcétera que se extiende por cada país adquiriendo personalidad propia y cada vez con más distancia de dependencia del origen en Nueva Orleáns.
Tete Montoliu
En España, desde donde escribimos este artículo, estaría la generación encabezada por Marco MezquidaErnesto Aurignac, Abé Radabe, Ramón Prats, el Free Art EnsemblePablo Martín CamineroAntonio Lizana en el flamenco-jazz Julián Sánchez, que sucede a una anterior formada por Jorge PardoChano DomínguezJavier Colina, Agustí Fernández, Guillermo McGill, David Pastor o Perico Sambeat, y ésta a su vez a los fundamentales Tete Montoliu, Pedro Iturralde etc.
Unos toman el relevo que otros dejaron antes, sembrando el largo camino de más de un siglo de historia. Ellos hacen avanzar a una música que incita a la belleza y al desorden desde una emoción enigmática. Esto es jazz: Libertad.