Este encuentro se presenta como una situación que hemos vivido o creemos haber vivido antes. Laurie Anderson y el Kronos juntos, dos iconos de una modernidad que emerge desde los años 80 uniendo una nueva visón global de la contemporaneidad académica, caso del cuarteto, y del acto performativo del lenguaje y del pop warholiano, en el de la cantante. Tras “décadas de respeto mutuo”, dos referentes de la creación popular contemporánea por fin juntos. Fue David Harrington, director artístico del Kronos, quien le invita a que escribir algo para ellos, ofreciéndole la solvencia de su cuarteto para poder llevar a cabo un proyecto de esta complejidad técnica.

“Landfall”,  inspirado en la devastación provocada por el huracán Sandy en 2012 en la Costa Este y en N.Y,  es uno de los trabajos más ambiciosos en la carrera de Laurie Anderson. Con un  subtexto basado en la pérdida de su pareja sentimental Lou Reed, en esta sentida obra metafórica, apoyada por el Kronos Quartet,  pesa más lo instrumental  y su convivencia con la electrónica incidental que sus típicos recitativos

Algo reacia al principio, la artista reconoce (es más ajustado definirla así que como cantante o compositora, además de por haber sido profesora en Historia del arte) que antes que orquestar y escribir partituras, lo suyo es trabajar en su estudio con historias sobre la que construye un decorado electrónico. Continuadora del spoken word y las lecturas/performance de los beatniks (desde temas como “Language is a virus”), Anderson sitúa su obra a un nivel paralelo a las stories de Robert Ashley, apoyándose en un planteamiento audiovisual al que añade el componente tecnológico como lenguaje definitorio de nuestra sociedad.

“Language is a virus”… cantaba en los 80. Es el único modo, oral y escrito, de dejar constancia de las cosas que fluyen y pasan, como la Naturaleza de un huracán da y quita vida. Inspirada en los efectos de una tormenta tropical, obra melancólica teñida de rincones luminosos sobre la amenaza de la muerte, Landfall es la madurez de un arte polisémico basado en el lenguaje, la imagen y, ahora también, el recuerdo de un suceso anunciado

El huracán Sandy llega a las costas de la capital cultural y económica del mundo occidental a finales del 2012. Aparentemente, uno podría pensar que esa sociedad del Este de EEUU, y de Nueva York en concreto, podría estar si no a cubierto de la embestida de una tormenta natural, sí al menos protegida de la devastación que provoca. Al margen de las numerosas víctimas y daños materiales que dejó a su paso, de aquello que los telediarios describen en imágenes y en datos impersonales, hay en juego emociones que se manejan en un mismo torbellino de pérdida: la despedida por enfermedad de Lou Reed, su pareja, sucede en ese periodo. Landfall es, por todo este cruce de motivos y la presencia del Kronos, uno de los trabajos más inspirados y ambiciosos en la carrera de Laurie Anderson. Quizá por la cercanía al silencio, en esta obra tiene mayor peso, siguiendo los rastros de la tormenta desde un contexto mediático y personal, el texto instrumental que el texto vocal. Aunque cabe decir que podría funcionar -y funciona- como audio film, o concierto con imágenes y pantalla, algo habitual, como se sabe, desde sus tempranos espectáculos Big Sience (1982) y Home of the brave (1986).

“Las calles se han convertido en un río negro”

Landfall deja un hermoso poso de melancolía, como de cuento de pesadilla sembrado de instantes de realidad informativa. La belleza de un lirismo apesadumbrado (compositores ex-soviéticos como Pärt, Schnittke o Mansurian) prevalece ante el escombro físico de la narración. Los oasis (el cuarteto Kronos en hiriente acústico o positivo despertar) y las modernas secuencias rítmicas de una cronología propia, protegen el relato del desierto material y la frialdad objetiva del suceso. Anderson, también modulando su voz en masculino robotizado, al modo que antes hiciera con William Burroughs en Home of the brave, se apoyó para este ímprobo trabajo de un año de edición del material electroacústico para cuerdas (bajo los consejos de Lou Reed) en Scott Fraser en el estudio de grabación y en las crónicas del periodista Steve Smith.

Language is a virus…cantaba en los 80… Puede serlo, también es el único modo, oral o escrito, de dejar constancia de las cosas que fluyen y pasan, como la Naturaleza da y quita la vida. Obra melancólica teñida de rincones luminosos sobre la amenaza de la muerte, Landfall es el legado maduro de un arte basado en el lenguaje, la imagen y, ahora también, el recuerdo.

Brooklyn Academy of Music presents Landfall, a new piece by Laurie Anderson for Kronos Quartet at the BAM Harvey Theater on September 23, 2014.
Kronos Quartet (L To R)
David Harrington, violin
John Sherba, violin
Hank Dutt, viola
Sunny Yang, cello
Photo Credit: Stephanie Berger