“After Mehldau”

 

Figura decisiva en el piano de jazz de finales del siglo XX,  en sus comienzos se le asoció con cierto espíritu romántico por sus progresiones apasionadas y su tono melancólico. El solo Elegiac Cycle, precursor de éste en 1999, sirve de testimonio. Mehldau siempre apostó por la claridad y la estilización discursiva, nunca por la simplificación. El refinamiento, la construcción polifónica y el juego sincopado le permiten alumbrar giros inimaginables. Todos estos recursos se concitan para Bach, el autor menos barroco de su época.

 

Polifonía y contrapunto en J.S. Bach (1685-1750), autor encuadrado en el Barroco, tachado de anticuado en su época por asumir estilos como la fuga que ya estaban en decadencia, creó un corpus sonoro llamado a la inmortalidad por la excepcionalidad de un lenguaje dotado de la asepsia matemática que le impulsa a un progreso continuo en tiempos futuros. Un genio cuya influencia remitió en el siglo XIX aunque volvería con inusitada fuerza a las músicas contemporáneas en el XX, y, por supuesto, al piano de jazz.  Complejo y claro en su articulación, siempre dentro de los límites de la tonalidad, el verso pianístico de Mehldau está hecho de figuras que se alternan y cruzan, recogen y estiran sobre sí mismas en prodigioso equilibrio de belleza y geometría, como en Bach. Al ser un intérprete que no se conforma con las partituras (de ser un relevo de Glenn Gould) su arte se somete a la transformación y al avance continuos, a una síntesis donde se sustancian conocimientos que participan de los grandes pianistas de jazz como Bill Evans o Thelonius Monk tanto como del teclado de Bach.

 

Antes y después, alternando lecturas sobre original y exploración, en ese terreno se desenvuelve la madurez interpretativa de Brad Mehldau en un trabajo que no economiza en arquitecturas (la escalera en espiral que ilustra la portada) mientras establece paralelismos entre épocas y estilos. Un trabajo denso en ideas y elocuente en expresión que concita la forma matemática de Bach en calculado virtuosismo y complicidad con el hecho contemporáneo

 

Es pues Mehldau un intérprete que crea desde la obra de otros, no desde la némesis sino desde una modernidad garante de la tradición. Bach era un reputado maestro en el órgano y el clave, por ello hay segmentos de improvisación que funcionan como parámetros de composición en sus partituras.  Su propensión a una construcción maciza y ornamental, con ese impulso de fluidez, es lo que Mehldau potencia creando armonías deslizantes que entran y salen del eje bachiano combinando referencias literales y desarrollo explorativo. Las obras y las formas musicales preludio, fuga, rondó se respetan hasta cierto punto, hasta donde la narrativa se desvía para componer una figura circular que comienza en ese abordaje polimórfico que se titula Before Bach.

Mehldau tiene el poder de convencer seduciendo  y concitando en su mensaje la tradición del standard y la improvisación, el mundo clásico, el folk, el rock o el pop, recursos que aquí le sirven para reconciliar el racionalismo con los sentidos

 

Concepto y  habilidad virtuosística, los elaborados puentes invisibles y las lecturas no ya elusivas sino alegóricas, suavizan el método y el artificio propio y el del mismo Bach subrayando en cada exploración  el  “después de”  lo que le precede. Elevado, sublime, etéreo y también sombrío, como la música de Bach, es éste un trabajo denso en ideas y resuelto en su expresión.

 

AFTER BACH

Brad Mehldau piano

Grabado el 16 y 17 de abril de 2017 en Worcester Massachusetts.

Nonesuch records, marzo 2018

BRAD MEHLDAU  ten years solo live

BRAD MEHLDAU the art of the trio 1996-2001