Arte que se muestra con la frialdad de la exactitud, con la solidez de estructuras sin contaminar  y patrones en perfecto equilibrio de formas superpuestas. Una definición que auspicia sonidos inspirados por el funcionalismo y la figuración mínima, buscando la solidez de espacios y planos,  de la Bauhaus, escuela de creación instalada primero en Alemania y luego en Suiza, de allí es Nik Bärtssch. Fue en ese país donde la Bauhaus impulsaría expresiones posteriores encuadradas en el “arte concreto” nacido en Zurich,  cuyos protagonistas realizaban trabajos plásticos de carácter sistémico y donde el ritmo genera un diseño móvil.

El trío del pianista suizo Nik Bärtsch, con varios trabajos en este sello, ofrecía un estilo cercano a ritmos electrónicos (drum & bass). En este disco se produce un cambio hacia un esquematismo mecánico representado por el “signo” como símbolo conceptual mínimo (las notas del libreto recogen una cita del filósofo estructuralista Ronald Barthes). Consolida así en sonidos el símil con la arquitectura y por encima de la atracción por lo minimal más bien por el esquematismo en un diseño aditivo hecho de pulsaciones.

 

Solidez de estructuras sin contaminar  y patrones en preciso equilibrio de unísonos y  formas superpuestas, Nik Bärtsch ofrece un planteamiento intuitivo y calculado, química de jazz y precisión mecánica

 

La afinidad del trío de Bärtch, base de este enfoque ampliado acertadamente a los vientos de Sha, funcionando con más expresión lírica al clarinete bajo, serían el modelo proporcionado por otras dos formaciones de generaciones anteriores. Por un lado The Necks (aquí). Por otro el trío electroacústico del también suizo Michael Wintsch. En ambos hay una afinidad por el rock (70`s) y por la longitud en los desarrollos con contrastes de intensidad creciente. Menos cercanos estéticamente pero sí en el tiempo estarían otros dos tríos de sonido más exuberante que el de Brätsch, el  Medeski Martin & Wood y el Esbjörn Svenson Trio, formaciones con apetitos más variados aunque compartan bases groove, pulsión eléctrica y timbres no occidentales.

Por su austeridad y esquematismo, Awase invita a un espacio acotado que de manera aditiva y pulsión percusiva se va abriendo al vuelo melódico de pinceladas nórdicas (Garbarek). Es justamente en esa posición artística suiza que le caracteriza donde hay que encontrar su signo de identidad.

Nik Bärtsch Ronin Awase

Nik Bärtsch- piano

Sha- bass Clarinet, alto saxophone

Thomy Jordi- bass

Kaspar Rast- drums

Grabado en La Buissone, Pernes-Les-Fountaines, Francia en octubre de 2017. ECM 2018/ Distrijazz