Suele decirse que la verdadera influencia de un creador se mide cuando su apellido se convierte en adjetivo. “Mr. Q” es como se le conoce en su entorno más cercano y en el artístico. “Q” de Quincy, como se titula este documental que no escatima méritos para la respaldar la biografía de un mito de la música y, también, de una personalidad decisiva en la imagen de éxito para los afroamericanos en el siglo XX.

Representa un modelo de éxito pese a los evidentes problemas afectivos por ausencia familiar y conyugal, de los que se redime finalmente. Este documental repasa la creación de un mito hecho a base de trabajo, esfuerzo, dinero e influencias, que el mismo Quincy Jones, músico, arreglista y productor, supo construir dejando atrás la miseria y la locura que rodeó su infancia. Un mito sin sombras en una película documental controlada por la familia (su hija Rashied ejerce como directora), en el que los aspectos más delicados de su personalidad podrían entenderse como debilidades que elogian el carácter de un “verdadero” hombre: pendenciero, bebedor y mujeriego, pero un luchador hecho así mismo y entregado al trabajo de manera infatigable. Más que arquitecto, fue ingeniero de laboratorio de la música negra popular que procedía del jazz entre las décadas de 1960 y 1990.

La ciudad de Chicago, en uno de sus barrios más pobres, es el decorado en el que transcurre su infancia. Nació allí en 1933. Era aquello un suburbio donde  racismo, exclusión y delincuencia iban de la mano. Hogar donde una madre esquizofrénica le esperaba en casa. Estas memorias aparecen varias veces, ofreciendo el conveniente contrapeso a una vida, la que ilustra el presente, rodeada de lujo. Le encantaba el bebop y las big bands (trabajó luego para Count Basie y su orquesta haciendo arreglos), tocó en la banda de Dizzy Gillespie y frecuentaba el Birdland en Nueva York en su juventud, adonde se fue en los años de 1950. Empezó con el piano pero su instrumento como solista fue la trompeta, con la que tocó en el grupo de Lionel Hampton.

Esta etapa de su vida viene marcada por el jazz y las big bands, iniciando su carrera como arreglista. Entabla una amistad con Ray Charles que durará hasta la muerte de éste. En 1958 se va a París a estudiar  con  Nadia Boulanger y allí crea una big band con la que gira por Europa durante 2 años. Se arruina y vuelve a los EEUU. Ante esa situación de precariedad económica, recién iniciados los 60,  ¿por qué no arreglar temas  pop, no parece difícil ? Realiza la famosa canción It`s my party para Lesley Gore.

Ejemplo de emprendedor, su figura representa el reconocimiento social de la creación afroamericana en música, cine, televisión y espectáculos. Como autor siempre pensó en el poder de la tradición y de la modernidad, del pasado y de las jóvenes promesas

Aunque será su colaboración con Sinatra al final de esa década -con arreglos y dirección de orquesta, tras hacerlo para Count Basie- la que de verdad le marca (se cuenta una interesante anécdota en la Vegas sobre el hospedaje de los negros en dicha ciudad). A mitad de los 60, (y “con permiso” de Henry Mancini) inicia su carrera como compositor de música para cine (El prestamista,  A sangre fría, que continúa, ya de forma más exitosa, en los 70 con La huida (con Steve McQueen). Aunque su participación cinematográfica más destacada llegó en el 85 con El Color Púrpura de Steven Spielberg, rodeado de un elenco de actores afroamericanos. Una oportunidad de ejercer como cazatalentos, que se revela como su primer paso para llegar a las producciones televisivas que vendrán después  en los 90. Nombres como Oprah Winfrey y Will Smith  estuvieron en su nómina de representación.

Musicalmente hablando, y aquí lo que hemos recogido, ha sido apadrinado por “Mr Q” el joven pianista cubano Alfredo Rodríguez, que también aparece cercano a la realidad del protagonista en el documental. Pero volviendo a los 70,  tras su colaboración con Sinatra, es donde Quincy Jones donde da un paso adelante en la música popular de moda, subiéndose a la cresta de la ola del funk sicodélico y el sonido Motown. Y en eso que  conoce a Michael Jackson

 

Instantáneas de una vida. Empezó tocando el piano pero se pasó a la trompeta (arriba a la derecha) en la banda de Lionel Hampton, primeros años 50, antes de ser director de orquesta y compositor. Artistas clave, Ray Charles (centro abajo) y Frank Sinatra (arriba izquierda). Premios y esposas, acumuló tanto unos como otras. Con Miles Davis (abajo derecha) al final de la vida del trompetista

A Michael, que no oculta su talento y ambición, le produce Off the wall, luego vendría el éxito planetario -vídeo incluido-  de Thriller y por último Bad. Recientemente, en una entrevista Quincy calificó al “rey del pop”  de «ladrón», «maquiavélico» y «codicioso». En la última parte del documental, el productor muestra dolor por su pérdida, aunque lo cierto es que su relación se había reducido a demandas judiciales. Recientemente ganó en los tribunales 9,4 millones de dólares por las deudas acumuladas por el cantante y sus herederos en derechos de autor.

El Hilo narrativo en tiempo real es una producción que realiza para el estreno del Museo Nacional de Arte y Cultura Afroamericana en Washington, a cuya inauguración acuden celebridades de la raza negra con el presidente Barack Obama acompañado de su mujer Michelle como principales personalidades. Una parada posterior especial en su carrera, extensión aglutinadora, interracial y generacional, a la caritativa We are the world, sería el trabajo discográfico Black on the block. En este trabajo el autor refleja su decidido interés por servir de eslabón entre pasado y presente, entre la era dorada del jazz con sus cantantes y músicos (Ella Fitzgerald, Sara Vaughan y Miles Davis), incorporando un estilo de pujante actualidad en los 90 como el hip hop.

El culto a la imagen y al prestigio (como triunfador) es constante. El enfoque del documental cae en la hagiografía y la autorreferencia continua. No sólo no escatima méritos sino que  los engorda: especialmente llamativa es la etapa Sinatra.  Ejemplo de hombre emprendedor,  como resumen podría decirse que su figura histórica representa el éxito social de la creación afroamericana en música, cine, televisión y espectáculos. Como autor siempre pensó en el poder de la tradición y de la modernidad, vinculando el pasado a las jóvenes promesas.

QUINCY (A life beyond measure)

Duración: 124 min. Año: 2018
Dirección y guiónAlan Hicks, Rashida Jones
FotografíaRory Marx Anderson. RepartoQuincy Jones, Rashida Jones
ProductoraLe Train Train / Bob’s Your Uncle / Tribeca Productions. Distribuida por Netflix
Género: Documental sobre música. Biográfico.