Wajib es un término formal en árabe que implica cierta obligación con la comunidad. Para la directora y guionista Annemarie Jacir (en sí misma un exitoso e influyente prototipo de cambio en el mundo islámico desde su primera película de 2008 La sal de este mar) no hay mejor manera de mostrar una realidad, y al mismo tiempo denunciar sin rencor un agravio, que sumergirse en ella como  un caleidoscopio social: se trata de mostrar un retrato espontáneo hecho como composición naturalista y coral conducida por dos personajes principales.

Con la excusa de entregar una invitación de boda a los allegados a la familia, el recorrido va trazando un pequeño mapa sentimental con hallazgos de humanidad y miseria en lo cotidiano. La película avanza como una pequeña road movie local que recorre un territorio concreto de Palestina, la ciudad de Nazaret y algunos de sus arrabales.

Con esa tarea de entrega en mano del compromiso de la hija de la familia, que llevan a cabo padre e hijo, la narración dosifica casa por casa la descripción de un retablo de humores y condiciones de familia, amistades y relaciones cercanas, de barrio en barrio, a golpe de volante, con pequeños descansos donde surge el conflicto generacional padre/hijo. Así se desarrolla esta historia elocuente y entretenida en la que se da un conflicto subterráneo de abandono familiar por parte de la madre, emigrada a los Estados Unidos y a la que se espera para la celebración.

Conflicto generacional padre e hijo con cierto sentido del humor. El que se queda y el que se va, el que sigue buscando vínculos de fraternidad y el que ve enfrentamientos étnicos y atraso

Esta sencilla en apariencia película da para mucho más de lo que se pudiera pensar. Hay acción, pero toda ella es narrativa, impulsada por interpretaciones que naturalizan y dan verosimilitud a un contexto cultural conflictivo, entre padre e hijo, o entre vecinos, entre la Palestina musulmana y la amiga católica (en la ciudad de Nazaret, próxima la Navidad en la acción) o con el país “opresor”que es Israel. Hospitalidad, tradición y futuro, quedarse o irse, es la entrega en mano de esta invitación que recordará a Taxi Teherán (Jafar Panahi 2015), por cuanto es un reflejo social o cruce de personas que se encuentran en un mismo recorrido en coche.

Se trata de desvelar el espíritu de  cambio de una sociedad que la misma directora Annemarie Jacir representa y alienta.

 

Año: 2017. Duración: 96 min. País: Palestina

Dirección y guiónAnnemarie Jacir

FotografíaAntoine Heberlé

RepartoSaleh Bakri, Mohammed Bakri, Maria Zreik