El ruido o el sonido de estos tiempos no es el que da título y define a este trabajo. Respetable ese intento que se puede interpretar  fallido bajo la recepción actual que del  arte musical o sonoro tiene esta sociedad. La intención artística, la que desarrolla el disco a lo largo de nueve temas de titularidad repartida entre los convocados (excepto Tom Rainey), es un producto reminiscente  de lo que un día fue vanguardia. La propuesta, creemos, está lo suficientemente definida, abarcada y registrada, y también elucubrada, desde la génesis de la abstracción en el jazz que surgió a finales de la década de 1960.

Dos escenas que abrieron esos terrenos de  construcción rebuscada y cerebral fueron, pongamos como ejemplo, la AACM  de Chicago y la improvisación libre británica. En ellas, con diferentes puntos de vista, se construyeron puentes estéticos cimentados en el evolución atonal y un enfoque, desde la improvisación y la composición, que estéticamente ya habían sido tratados por las academias europeas de la música Contemporánea: del atonalismo al lenguaje serial pasando por la creación parcialmente aleatoria.

 

La música se reduce al individuo en conexión cerebral y virtuosa con su compañero. La energía de transmisión prescinde del oyente en el disco. Porque este tipo de música, a día de hoy, sólo tiene una explicación: el directo

Estamos aquí ante una manifestación de jazz abstracto (se alude a ruido) denso y tenso, que algunas ocasiones (los convocados han sido protagonistas en este blog de ella) puede ofrecer un discurso gozoso y descriptivo cuando materia, texturas y dinámicas alcanzan en su unión, a decir del oyente, algo más que un mensaje de exigencia y singularidad lingüística, para configurar un producto sonoro plástico por sí mismo.

Efectivamente, no se trata de improvisación libre lo que hay en este disco, pero todo te lleva a un camino abstracto ya transitado por enésima vez, tanto de forma individual como colectiva. Frío y hundido en su propia retórica, no hay mensaje que empuje al oyente a una participación sensitiva en esta experiencia. Más interesantes nos parecen cualquiera de los trabajos, sobre todo en lo que respecta a Vandermark y sus 5  o el directo de Courvouisier con su marido Mark Feldman o el grupo de Wooley, que acompañan (más abajo) a esta entrada.

 

Ken Vandermark: Saxophone, Clarinet

Nate Wooley: Trumpet

Sylvie Courvoisier: Piano

Tom Rainey: Drums

Recorded August 17, 2017, Mount Vernon, New York,.

Intakt Records CD 301/2018-Distrijazz