Los Angeles como decorado pop y una música orquestal densa y pretendidamente misteriosa, en contraste de seriedad histórica al colorido surreal de la historia, inducen al espectador a una media sonrisa cómplice. Efectivamente, se trata no tanto de parodiar el cine negro de los años 40, la mayoría de ellos tenían a la ciudad californiana como protagonista, sino fantasear sobre ese relato detectivesco, de intriga y misterio en el que el bien y el mal se van difuminando en la ambigüedad de los personajes.

Sam (Andrew Garfield) es un joven sin trabajo conocido, con una madre obsesionada por una actriz del cine mudo, que vive en unos edificios de apartamentos con piscina en el centro. Le gusta observar al vecindario con prismáticos, su objetivo son las mujeres. Desde su balcón descubre a una atractiva joven de nombre Sarah (Riley Keough), que tiene un perro pequeño. Se conocen, pero justo a la siguiente cita ella desaparece. A partir de ahí, llevado por su pasión por un fanzine llamado Under the silver lake, historias de misterio y terror conspiranoicas en blanco y negro, comienza una búsqueda para atar los cabos de su desaparición, partiendo de un personaje asesino de perros que le conduce, por vericuetos y túneles inverosímiles, al “gran compositor”.

No se trata de parodiar el cine negro detectivesco de los años 40 sino de fantasear, entre el mundo de Alicia en las Maravillas, un videojuego y el absurdo,  sobre un relato de intriga y misterio, añadiendo sátira social y artística

Los que sigue durante dos horas es un viaje delirante, algunos podrían llamarlo lisérgico, o quizá mejor de pesadilla. Pero es justo gracias esa continuación de escenas y situaciones absolutamente disparatadas por inverosímiles lo que construye este mundo irreal que queda por debajo (under) de la realidad. En cierto modo, es justo lo que el film noir proponía: bucear en los rincones oscuros de la sociedad. Aquí al director  y guionista David Robert Mitchell, que ya había entregado It Follows, una película de terror de la que nada sabíamos, lo que le interesa es concitar pasado (películas blanco y negro) y un coloreado presente pop (todo la cultura es pop) tan falso como sofisticado, abriendo, cual Lewis Carroll, o quizá mejor un videojuego, por ceñirnos a la generación de los creadores, una puerta a otra dimensión narrativa.

 

Título original: Under the Silver Lake.

Año: 2018.

Duración: 140 min. País: Estados Unidos.

Dirección y guiónDavid Robert Mitchell

MúsicaRich Vreeland (Disasterpeace)

FotografíaMike Gioulakis

RepartoAndrew Garfield, Riley Keough