Mientras toca dirige una mirada fija que parece clavarse en un punto indeterminado de la sala. Lovano tiene una dureza exterior engañosa. Nacido en 1952 en Cleveland, Joe hereda de su padre, el también saxofonista Tony “Big T” Lovano, el apellido italoamericano y la vocación de músico. Los 70 fueron años de intensa formación a todos los niveles. La académica llegaría desde la Berklee de Boston. La estética la tomó de sus clases con el compositor y estudioso Gunther Schuller.

Nuestro primer contacto con Lovano fue en este mismo sello al que ahora regresa como titular.  Su voz resonaba en el magnético disco It should`ve happened long time ago (1982) junto a Paul Motian y Bill Frisell. Años más tarde ya estaba en todas partes: Mel Lewis, Liberation Music Orchestra, John Scolfield, Henri Texier, Tom Harrell… Su salto a Blue Note desde el sello italiano Soul Note marcaría años de popularidad y reconocimiento. Fue en la siguiente década de los noventa donde publicaría trabajos decisivos como Rush Hour, Tenor legacyFrom the Soul. Proyectos  posteriores le unieron a ScoHoLoFo (siglas de sus fundadores: Scofield, Holland, Lovano y Foster ), a Sinatra (subrayando su procedencia) y destacada fue la creación de su noneto para On this day, donde homenajeaba de manera inconformista el bop de Tadd Dameron, como luego lo ha hecho respecto a Wayne Shorter con Dave Douglas en Sound Prints.

Un arco expresivo enciclopédico del saxo y una actitud abierta a confluencias históricas y de modernidad en el jazz hacen de Lovano un autor imprescindible. En dirección inversa a Charles Lloyd, deja Blue Note por ECM en este irregular debut hecho de resonancias y certezas

En Trio Fascination  Lovano, acompañado de Elvin Jones y Dave Holland, elegía este esquema sin piano. Para Trio Tapestry lo incorpora con Crispell y amplía la dimensión percusiva de la batería con Castaldi.  En aquél desarrollaba posibilidades inagotables que iban de la concentración sensitiva al lirismo febril. Lo hacía también con el soprano, en alusión al último Coltrane, a quien, recordemos, Marilyn Crispell dedicó un excelente disco a piano solo.

Las capas de sonido de Coltrane se convierten aquí en tapices (tapestry). Es éste un trabajo que reúne en parte la esencia de los años 70 del sello ECM, en esas formulaciones abiertas que surgen como introducción y que conducen, sin argumento central, a alguna parte. Si algo caracteriza este estreno es el de un sonido cargado de resonancias. La espiritual de Coltrane ya mencionada, pero también se deslizan otras personalidades.

De manera consciente o involuntaria, en esos espacios especulativos que piden ser completados por trazos de luz y materia, desde ese lirismo abandonado y de despedida, se convocan otras dos experiencias importantes: los momentos más perturbadoramente etéreos del trío con Paul Motian y Bill Frisell y la apesadumbrada liviandad de Annette Peacock. Sólo acercándose el final, en Rare Beauty, Spirit Lake, Tarrassa y The Smiling dog, se aprecia un mensaje estructurado y angular de conjunto, esta vez con resonancias  de Ornette Coleman, Dexter Gordon y Oliver Lake.

 

 

 

 

 

 

 

TRIO TAPESTRY

JOE LOVANO

ECM Records 2019-Distrijazz