Un músico debería emprender alguna vez un viaje en pos de un destino, del encuentro de una voz o la de un eco tal vez.  En el mapa, como en la Odisea de Ulises, sería un camino hecho paso a paso hacia uno mismo. Ramon Prats salió de puerto el 10 de enero en solitario circundando la Península Ibérica con algunas incursiones en islas del interior. Mientras escribo estas líneas aún no habrá llegado a Ítaca.

La vida percute cada  instante. Todo vibra, no existe el silencio, aunque lo anhelemos

Ramon lleva su batería encima. Ya saben, un artilugio hecho de tambores, platos y demás objetos que hacen ruido. Se rompe un vaso, se cierra una puerta de golpe, te tropiezas con el juguete de un niño: ruido. La vida percute cada instante. Todo vibra, no existe el silencio, aunque lo anhelemos. Percusión y voz son los instrumentos más primitivos de nuestra especie.

Resulta interesante comprobar hasta dónde Prats lleva su arsenal y cuál es la reacción del público, o de públicos. A fin de cuentas, parecerá algo básico golpear metales, madera, cueros. Pero hacerlo usando todos sus recursos dentro de un esquema de improvisación estructurado no lo es. Y menos cuando el escenario y el espacio donde tiene lugar cambian diariamente.  Todo vibra, decíamos, pero no vibra igual en todas partes, y el espacio se revela como agente fundamental.

La dimensión del sonido, el timbre y el color cuando tocas un gong o una superficie, la intensidad con la que lo hagas y dónde lo hagas, o cuando combinas metal, cuero y fricción, todo adquiere un nuevo sentido en el espacio. La capilla de la Bodega Descalzos Viejos (perteneciente a un convento trinitario del siglo XVI donde maduran sus vinos) facilitó, sin ningún tipo de aditivo electrónico, esta experiencia.

Diálogo número 16, prueba de sonido

Adaptación al medio del compositor instantáneo. Horas de viaje desde Portugal. Otro escenario, otro público. La acústica de la bodega en Ronda permite trabajar desde enfoques técnicos y de sonido distintos. La obra se redefine en el espacio. Sólo hay que decidir cómo empezar

La propuesta de este inconformista “batería de jazz”, término que ya sabíamos se le quedaba corto y que desdice la definición de este ciclo Winter Jazz Festival en su estreno, se construye y avanza desde la improvisación: ninguno de estos más de 20 conciertos son iguales, y por eso los ha grabado todos. Como desde la nada no se puede crear, ya decimos que tampoco existe el silencio, lo que hace Prats, como compositor instantáneo, no es exactamente improvisar.

Lo que sucede es fruto del instante, pero ese momento y los sucesivos ya formaban parte de una construcción íntimamente organizada para fluir. Porque puede cambiar en un segundo de intención y gesto, pero todo se debe a una corriente de conciencia creativa impulsada por principios constructivos, estéticos y sensoriales ya asumidos.

Ramon hace oídos sordos a los cantos de sirena de la batería como espectáculo. Su instrumento da mucho más de sí, como en la referencial obra en solitario de Fritz Hauser o en el tapiz industrial más reciente de Tomasz Krakowiak. En su discurso explota todos los recursos a su alcance, desde los elementos de metal hasta llegar al cuero, incluso imagina combinaciones o extensiones de ellos para crear nuevos sonidos.

Convierte la materia percusiva en aire, agua o fuego y deja para el final la esencia, la del cuero y la tierra. Propone un ejercicio que apela al ruido telúrico y utópico de la Naturaleza de Russolo, para reconciliarse al final con el ritmo. Hay fricciones, líneas ascendentes en timbres agudos, rugosidades, masas y filos metálicos. La dimensión que adquiere la percusión es pura arquitectura con motivos centrifugados y cierto énfasis industrial.

Ramon se despide del día 16 de su particular odisea. Es un reto diario donde la melodía es sueño, o memoria. Solot se regala cuando acaba en un bello cartón gris de CD. Al abrirlo ves que está vacío. El espectador lo completará con su recuerdo vivido. Allí imaginará otra experiencia, otros sonidos, un caos organizado del que él será autor. Acaso, el instante es tanto memoria como invención.

Solot

Ramon Prats batería y percusión

Winter Jazz I. Bodega Descalzos Viejos, Ronda, 26 de enero de 2019. 

Foto de cabecera Flavio Salesi. Vídeos Duro Vino.