La historia que narra esta película a ritmo de road movie, por oportuna en su denuncia de igualdad de derechos en la coyuntura actual de la era Trump, por amable en una atípica historia de amistad interracial entre dos temperamentos masculinos tan distintos y por estar contada de manera fluida y creíble, hace posible que sea del agrado de un público amplio y candidata a recoger algún Óscar, como en sú día lo fue Paseando a Miss Daisy.

Basada en personajes reales y situada en 1962, imaginen a un músico que por su genialidad aunque condición negra, un tipo distinguido aunque algo excéntrico que vive encima del Carnegie Hall, se dedica a la música clásica entre los años 1950 y 60, cuando el rhythm & blues, el blues y el jazz (soberbia banda sonora de la película) era lo más que se esperaba de un músico de color. Su compañero de aventura, la mitad blanca de esta pareja, es un tipo algo matón y de modales nada refinados, curtido en la noche, de pasado italiano y padre de familia, que vive en el Bronx y no oculta su recelo por los negros. Pongan a ambos en un coche camino del desafío de ir de gira al Sur de los Estados Unidos, donde aún prevalece el racismo. Es una gira tan estimulante como arriesgada,  todo un desafío a las formas, pues conduce el blanco y quien se sienta detrás es el negro, que pondrá a prueba la convivencia, el respeto y la complicidad de ambos.

El libro verde hace referencia a una guía que usaban conductores y motoristas afroamericanos para evitar puntos conflictivos o peligrosos en los que podían estallar situaciones de racismo

El exquisito pianista que abandonó su carrera como concertista clásico por razones de exclusión racial, aconsejado a dedicarse a hacer un producto más edulcorado entre blues-jazz y clásica, se llama Dr. Don Shirley (interpretado por Mahershala Ali, a quien vimos en  Moonlight). El conductor y guardaespaldas es Frank Anthony Vallelonga conocido como  Tony Lip (Viggo Mortensen), un tipo que trabajaba en el club Copacabana de Manhattan y que después se convertiría en actor, llegando a tener un papel en los Soprano (dónde si no). El contraste de personalidades en este delicado contexto sureño en el que aún opera las leyes segregacionistas Jim Crow*, entre la soledad y tendencia a ser incomprendido de Shirley y el descaro del italoamericano Tony Lip , en ese cruce de temperamentos en apariencia irreconciliables, provocan situaciones y momentos de tragicomedia y humanidad.

El libro verde hace referencia a una guía que usaban conductores y motoristas afroamericanos para evitar puntos conflictivos o peligrosos en los que podían estallar situaciones de racismo. Esta guía recorría diversos estados del Sur. Es Tony Lip, como conductor y guardaespaladas, quien la consulta para tomar decisiones tales como en qué hotel se puede hospedar alguien como su distinguido acompañante. Mientras, éste le ofrece hermosos pasajes románticos para que Tony los incluya en las cartas que escribe a su mujer. Con su acento calabrés del Bronk, el personaje de Viggo Mortensen (que tuvo que engordar 20 kgs) fuma y come todo el rato, devora las pizzas de una pieza o protagoniza escenas tan reveladoramente simpáticas dentro del coche como las del pollo de Kentucky.

Don Shirley tiene dotes sobradas como concertista clásico, pero su “color” se lo impide. En esta sociedad los privilegiados ambientes en los que toca pertenecen a los blancos. Una noche se reconcilia con su raza y consigo mismo liberándose de las ataduras que le oprimen el corazón. Suena rhythm & blues

Una de los detalles más llamativos de la película es hacernos creer que el actor que hace de Don Shirley, Mahershala Ali, se ha convertido en un talentoso pianista al nivel de su personaje, alguien que, por cierto, como concertista sinfónico pisó los escenarios de Chicago, Cleveland y Detroit. En realidad quien pone las manos y la música es el joven Kris Bowers (ver vídeo en directo de “Caravan” de Duke Ellington), con quien Ali trabajo durante tres meses aprendiendo escalas para colocar correctamente la manos, tan bien aprendió que parece que son las suyas las que tocan.

Lo que denuncia o refleja esta película respecto al segregacionismo como experiencia (también lo hace el famoso libro de Amiri Baraka Blues People que aquí comentamos) no sólo le tocó vivirlo a Sherley como músico. Hay un pasaje de la película que reproduce un hecho que le sucedió 6 años antes a Nat King Cole, que fue brutalmente asaltado en un escenario de Birmingham. O alguien de trayectoria y talentos parecidos para la música clásica como Nina Simone, que tuvo  que abandonar su pretensión de ser solista clásica. Shiley siguió el consejo de un empresario y se decantó por un estilo más liviano aunque sofisticado, a medio camino entre el jazz de Ellington, la música de cámara, el cabaret y los espirituales.

A la muerte de Duke Ellington en 1974, Shirley escribió una obra orquestal en homenaje “Divertimento for Duke by Don,” fue estrenada por la Hamilton Philharmonic Orchestra de Ontario, Canada. Él y Tony mantuvieron amistad hasta el final de sus vidas. Shirley murió con 86 en 2013 y Tony lo hizo con 82 años ese mismo año.

*Las leyes Jim Crow fueron anuladas por la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de derecho de voto de 1965.

Título original: Green Book

Año: 2018. País: Estados Unidos.

Dirección: Peter Farrelly

Guión: Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga

Música: Kris Bowers

Fotografía: Sean Porter

Reparto: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini.