El desafío que supone poner dos pianos frente a frente debería tener la difícil conclusión de la unidad, no de una suma. Ese debería ser el objetivo. Se ve esta fórmula con relativa profusión en los escenarios sin el menor disimulo de un fin económico, bien remunerado por la supuesta excepcionalidad del encuentro entre dos fuertes personalidades. El virtuosismo pirotécnico y la competición olímpica, la necesidad por cubrir espacios a toda costa de la manera más asombrosa y episódica, ahora tú después yo, acaba sepultando con demasiada frecuencia el verdadero calado musical del mensaje.

Nada de eso se aprecia entre este encuentro en directo que, quizá debido a la motivación del tributo, sirve de sincero homenaje a tres pilares del piano de jazz contemporáneo: Geri Allen y Muhal Richard Abrams, ambos fallecidos en 2017, y Cecil Taylor, un mes después de este concierto. Volvamos al eje que sobre el que debería girar la gramática de dos pianos, más si cabe entre autores como Taborn y Iyer que sabemos no van a reproducir partituras sino que van a componer improvisando. Un reto así, no escrito, es si cabe mayor y exige mucha generosidad para llegar alcanzar esa unidad definida por un binomio.

La unidad de dos, Vijay Iyer y Craig Taborn frente a frente. Cómo conseguirla desde presupuestos de composición instantánea y un lenguaje inequívocamente contemporáneo en el que se convoca a las personalidades de los homenajeados Geri Allen, Muhal Richard Abrams y Cecil Taylor. Un tributo hecho de arquitectura y poesía, de revelación transitoria

El lenguaje que cabe esperar tiene a construcciones contemporáneas, atonales, de compresión y desenlace, al juego también propio de la fórmula en cuanto a rotaciones en el discurso principal, más o menos melódico pero reforzado en acordes y subrayados por el compañero. Taborn y Iyer, autores vinculados a la escena  de Chicago y a la figura de vanguardia de Roscoe Mitchell, coincidieron hace 20 años en el robusto y desafiante Note Factory (también lo hizo Matthew Shipp),  conjunto con doble base rítmica de piano. Taborn tiene más experiencia a dúo que Iyer, prueba de ello son los dos álbumes entregados junto a Kris Davis (Constellations en 2016 y Octopus dos años después). Estamos situados en un terreno, pues, contemporáneo en el que las referencias a Cage, Ligeti, Barraqué están presentes sin ser evidentes. Y por supuesto, la memoria de los homenajeados sobrevuela los dos pianos.

Al oyente pertenece la tarea de identificar el piano de cada cuál. Pistas sobre esto: seguir el torrencial y apuntalado estilo de Taborn en contraposición a un enfoque más calculado y arquitectónico de Iyer. Primer y último tema son dos desarrollos largos de unos 12 minutos que se significan como lo más sobresaliente de un concierto generoso que se completa en 8 cortes con dedicatorias a los maestros desaparecidos. El primero se ajusta a una compleja estructura atonal de naturaleza aparentemente caprichosa, todo el teclado adopta el mismo rango, pero muy sólida en la información que genera. La última comprende tres temas unidos, uno de los cuales esde Geri Allen, por cuyas rendijas de jazz se cuela el blues y todo un pasado revestido de simetrías y pulcritud.

Es un buen disco a dúo éste que compila poemas transitorios, como la vida misma, de Taborn y Iyer, acaso los dos pianistas más lustrosos de ECM. Decir esto no es poco para una fórmula difícil que causa desconfianza e incluso alergia.

Craig Taborn, Vijay Iyer

piano

Grabado en directo el 12 de marzo de 2018 desde el Franz Liszt Academy of Music, Budapest.

ECM 2019-Distrijazz